Los problemas financieros que enfrenta la constructora española Sacyr Vallehermoso mantienen a sus acreedores en busca de alternativas para permitirle un refinanciamiento de sus deudas, y ya han puesto en la mira a la filial que participa en la ampliación del Canal de Panamá.
La constructora debe refinanciar una deuda de 4900 millones de euros (unos 6266 millones de dólares), sin embargo su situación económica no es la mejor, por lo que sus acreedores solicitan garantías adicionales que avalen el pago, en este caso la filial que construye la ampliación del Canal, según una publicación de América Economía.
La publicación también cita a el diario mexicano Milenio, que hace referencia a fuentes internas de Repsol, que la pretensión final de la constructora española sería recoger dividendos de la petrolera, con quien firmaron un pacto en agosto del año pasado, para evitar la bancarrota, ya que arrastra deudas por más de 16,000 millones de dólares.
Señalan que a la refinanciación de la deuda podrían acudir nuevas entidades como HSBC o Inbursa y el fondo de inversiones de Carlos Slim.
Sacyr Vallehermoso forma parte del Grupo Unidos por el Canal (GUPC), la construcción del nuevo juego de esclusas del Canal de Panamá. La empresa se comprometió a realizar el proyecto por 3118 millones de dólares.
Fuentes ligadas a GUPC indicaron que los problemas financieros de la empresa no perjudicarán las obras de la vía interoceánica porque las mismas están bajo el paraguas de un grupo de empresas (Sacyr Vallehermoso de España, Impregio de Italia, Jan De Nul de Bélgica, y Constructora Urbana, S.A. (CUSA) de Panamá) y no solamente dependen de la compañía española.
Mientras, la Autoridad del Canal de Panamá ha señalado en varias ocasiones que esta situación financiera no debe afectar la ejecución del proyecto, ya que el consorcio ofrece un respaldo frente a la responsabilidad del proyecto, lo que mitiga posibles efectos coyunturales sobre cualquier participante individual.
Además, GUPC mantiene vigente una fianza de cumplimiento por 400 millones dólares y otra fianza de pago por $50 millones a favor de la ACP.
Por su parte, el presidente del Colegio de Economistas de Panamá, dijo que definitivamente este tipo de operaciones es válido.
Añadió que estuvo de moda durante la crisis financiera del 2008 cuando las empresas subsidiaban a sus casas matrices para saldar un tipo de deuda. No obstante, en este caso es un poco más complicado, tomando la naturaleza del compromiso.