El ministro del Interior, Aníbal Fernández, afirmó ayer que "es tarde para llorar" por la crisis energética en Argentina, al atribuir las carencias a la falta de inversiones entre 1995 y 1997.
"Entre 1995 y 1997 no se hicieron inversiones en el área energética, y cuando esas inversiones no se concretan en tiempo y forma, se siente a los 4 ó 5 años. Cuando lo empezamos a sentir, es tarde para llorar", ironizó en declaraciones radiales.
Fernández advirtió que si "no hay suficiente gas en los hogares, para los servicios no interrumpibles o, para la generación de energía eléctrica, se van a interrumpir los contratos vigentes".
No obstante, un grupo de economistas y académicos universitarios que en el 2001 el llamado Plan Fénix de recuperación de la economía argentina, consideró en un informe que "el problema de suministro que estamos atravesando no responde en lo esencial a restricciones técnicas de oferta".
A su criterio, "todo sugiere que (la crisis) responde a una maniobra de retención de gas por parte de los productores, en busca de mejorar los precios, aprovechando el crecimiento de consumo ".
Empresas de servicios públicos vienen presionando por un aumento tarifario, pero el Gobierno responde que la medida es impracticable.