Un conocido banquero suizo acusó a Estados Unidos de utilizar "la cruzada de seguridad" tras los atentados del 11 de septiembre "también como pretexto para debilitar la plaza financiera helvética".
"Los norteamericanos, que son nuestros competidores en materia de gestión de patrimonio, intentan que nos sintamos culpables y tratan de convencer a la opinión pública de que somos los malos", critica Ivan Pictet, presidente de la asociación "Ginebra Plaza Financiera", que defiende los intereses de la banca privada ginebrina.
"Sin embargo, hace menos de un año que los bancos estadounidenses exigen conocer la identidad del beneficiario final de una cuenta", explica en declaraciones al diario "Le Matin" el banquero suizo, según el cual "EEUU pretende darnos lecciones cuando lleva veinticinco años de retraso" en ese campo.
Pictet asegura que "Suiza ha eliminado desde hace tiempo la inmensa mayoría de los fondos indeseables" y agrega que "de los entre 300,000 o 400,000 millones de dólares que genera, según se dice, cada año el narcotráfico, sólo una ínfima parte sigue entrando por desgracia en la Confederación (Helvética)". "Y si se descubren asuntos criminales en Suiza es porque nuestro sistema permite airearlos, lo que no ocurre en otros países", critica el banquero privado.
"Cómo pueden permitirse criticarnos los británicos cuando nuestro país es el primero en haber bloqueado los activos de ciertos potentados extranjeros expulsados del poder cuando esos fondos procedían con frecuencia de Londres o Nueva York, donde ni siquiera han sido secuestrados?", pregunta Pictet.
El banquero critica, por otro lado, a la Unión Europea por intentar imponer a Suiza "reformas fiscales que Bruselas no consigue siquiera imponerles a sus miembros" y se pregunta "por qué Suiza debería abandonar su soberanía nacional para someterse a exigencias extranjeras".
La Unión Europea quiere que Suiza acepte el intercambio automático de información bancaria sobre las cuentas de ciudadanos europeos abiertas en este país como contribución a la lucha contra el fraude fiscal, pero el Gobierno de Berna sólo se muestra dispuesto a la imposición en la fuente del ahorro sin revelar los nombres de los titulares de esas cuentas.
"En Luxemburgo, los socialistas son los más ardientes defensores de su plaza financiera, y no digo nada de los laboristas británicos, a quienes no se les ocurre poner en tela de juicio a la City (londinense)", señala Pictet.
"Por qué en Suiza cultivamos ese idealismo izquierdoso anticapitalista, que utiliza a la banca como chivo expiatorio?", se pregunta Pictet, según el cual "una parte de la prensa helvética es hostil a la plaza financiera".