Economía

Aduanas analiza tendencias


Si dentro de los planes del gobierno está insertarse en los tratados de libre comercio, la integración con Centroamérica y Suramérica, en algún momento tendrá que analizarse la Unión Aduanera, dijo el director de Aduanas, Julio Kennion.
La tendencia del comercio mundial va hacia la integración a eliminar fronteras y barreras, por eso no descartó la posibilidad de analizar el tema.
El funcionario dijo que tan sólo el hecho de que Panamá es un país de tránsito y el mercado local es pequeño, invita a desarrollar productos para exportar e insertarse en otros mercados.
Kennion subrayó que entre sus políticas pretende adecentar la imagen de la institución pues la percepción hacia la institución no es positiva.
Para ese propósito dijo que realizará programas de capacitación y entrenamiento.
Según el director esto es necesario porque la Aduana se convierta en un ente facilitador del comercio mundial, pero con políticas de seguridad.

Tú sabías del trino
y de la miel de la corola virgen:
de los juegos del sol
en la pradera rosa, verde y lila,
Era tu manto de vellón de cielo
y tu frágil cobija fue la noche.

¡Cómo se alborazada tu garganta
-melodía desnuda-
cuando te me ibas recta hacia la cumbre
ignorada del alba!

 
¡Eras prisma de oro,
reina del aire,
con tus dos alas combas!

Ya no palpitará -¡Oh nunca, nunca!-
ese adorado corazón de nardos
que dormía en tu pecho de cristal.

El pico, agudo, negro,
¿qué solicita ahora
de la nube de oro?

 
¡Muerta alondra de luz de mis mañanas,
abre tu pecho herido
y recógeme humilde,
encerrada por siempre en tu añoranza!

Otra vez, extranjero, rubio auriga,
los nativos trigales pisoteaba.
Marta Lydia era un íbice, una espiga,
que Chahal, amoroso, custodiaba.

Por esa antigua pena que fustiga
la estirpe de Balam, muda y esclava,
no doblegó la ráfaga enemiga
su verde corazón del cielo y lava.

 
Infalible, segura, el pulso fuerte,
una sola consigna de odio y muerte,
ella, tan frágil, ¡ay! tan sensitiva.

Ella, la flor, celeste guerrillera,
abatirá, conquistador, certera,
tu sien, la del Tonatihu, rediviva.
Era en ella el amor. La edad del trino.
La clara diosa, Atit, besó su frente.
Ella, vaso sagrado, limpia fuente.
Casa de oro, Gabriela, miel y vino.

Pero la noche que Iztayul previno
cayó de pronto a medio sol naciente.
Oscuro pacto de águila y serpiente
vendió la flor, la casa y el camino.

 
¡Adiós amor, querida primavera!
Atormentado sueño de obsidiana
tiñó de sangre la canción primera.

Ella de pie, sonriendo todavía,
del héroe herido silenciosa hermana,
cortando nieblas esperaba el día.


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166730
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América