Expertos costarricenses aseguran que Costa Rica podría ser otra víctima de la crisis energética que afecta a varias naciones por no haber tomado las medidas necesarias para prevenir el aumento del consumo, más alto que el de la producción.
Plantas deterioradas o fuera de servicio, poca eficiencia productiva, un sistema eléctrico vulnerable y el desperdicio de la electricidad son las principales consecuencias de la baja inversión en los últimos años, según un estudio de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP), divulgado por el diario "La Nación". Otra señal de alerta es que este invierno y los siguientes traerán menos lluvia, lo que afectará la producción hidroeléctrica, principal fuente de energía del país, añade el informe.
Según el rotativo, de acuerdo con el informe de la ARESEP, La situación refleja consecuencias previsibles, entre ellas la alta posibilidad de desmejora en la calidad, confiabilidad y oportunidad del servicio prestado y el peligro de que no se satisfaga la demanda en los próximos años.
El 81 por ciento de la energía eléctrica en Costa Rica la produce el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y el cinco por ciento una de sus empresas, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz. El restante catorce por ciento está en manos privadas.
El informe de ARESEP justifica un aumento del 32,81 por ciento en el precio de este servicio, superior al solicitado por el ICE, del 25 por ciento, pues esta institución requiere "una rentabilidad que le permita cumplir con su cronograma de proyectos".