La compañía aérea nacional libanesa, Middle East (MEA), anunció ayer, que despedirá a 1.200 empleados dentro del programa de reestructuración y privatización de la compañía llevado a cabo por el Gobierno.
La medida ha provocado una huelga general en la aerolínea, que ha tenido que suspender hoy todos los vuelos previstos, incluidos once a diversos destinos de Europa y Oriente Medio, aunque las operaciones de otras compañías en el Aeropuerto Internacional de Beirut no presentan problemas. Según el director general de MEA, entre los empleados que serán despedidos se encuentran 450 trabajadores con más de 60 años, mientras que a otras 250 personas se les ofrecerá la posibilidad de acogerse a un plan de jubilación anticipada.
La situación de MEA se ha deteriorado en los últimos años y el estatal Banco de Líbano, que la compró en 1966 y ha invertido mas de 400 millones de dólares para mantenerla a flote, ha tenido grandes pérdidas.
Diversas instituciones estatales han presionado al Gobierno y al Banco de Líbano para que la venda, pero los últimos ejecutivos no han conseguido desprenderse de ella.
La compañía MEA cuenta con cerca de 4.500 empleados, entre ellos 159 pilotos, para tripular nueve aviones alquilados, una plantilla considerada excesiva.
La desproporcionada plantilla de MEA es el resultado de la influencia de los antiguos "señores de la guerra" que, tras la contienda civil de 1975 a 1990, colocaron a muchos de sus seguidores en esta compañía y en otros empleos dependientes de la administración.
El Gobierno del actual primer ministro, Rafic Hariri, ha anunciado que volverá a intentar privatizarla y, como primera medida, se ha anunciado el despido de al menos un millar de empleados.
Desde que Hariri volvió a la jefatura del Gobierno el año pasado, emprendió una reforma administrativa en la que el primer paso fue el cierre temporal de la televisión pública y el despido de todos sus empleados.
También se ha anunciado una reestructuración de otros organismos y ministerios, exigida por la Unión Europea para firmar el acuerdo de asociación con Líbano dentro del proceso de Barcelona, que pretende crear un espacio de seguridad en el Mediterráneo y conseguir un mercado abierto en toda su cuenca para el año 2010.