Después de 76 años de operaciones, la aerolínea chilena Lan se encuentra a las puertas de entrar a la liga mundial de la industria aerocomercial, con un galardonado servicio y ganancias que llegarían a niveles récord este año para el sensible paladar de los agentes financieros.
Con casa matriz en Chile y operaciones en Perú, Ecuador y República Dominicana, Lan la firma ha seguido una hoja de ruta centrada en Latinoamérica y cimentada en el servicio de pasajeros y en una dedicación especial a la carga, que la han hecho eludir vaivenes externos y la han encumbrado a lo más alto de la región.
"Nuestro foco es Sudamérica y estamos armando centros de operaciones en esta parte de Latinoamérica. No pretendemos estar dentro de las 10 compañías más grandes, sino entre las 10 mejores del mundo. Y esa diferencia es clave", dijo en entrevista con Reuters Alejandro de la Fuente, gerente de finanzas de Lan.
La publicación alemana de turismo Reise & Preise, que consultó la opinión de 8,000 pasajeros en el mundo, distinguió el año pasado a Lan como la séptima aerolínea del planeta para pasajeros de clase ejecutiva y novena para la clase económica.
El estudio de la publicación germana consideró aspectos objetivos como el estado de la cabina o la comodidad del asiento, y subjetivos como la cordialidad y seguridad, relación precio-calidad y servicio a bordo.
Como en la alimentación, un tema muy sensible a la hora de evaluar una línea aérea y donde la revista Latin Trade la destacó con la mejor carta de comida a bordo en la región, diseñada por prestigiosos chefs de Argentina, Chile y Perú y acompañada de una refinada selección de vinos chilenos y champaña francesa.
"Las compañías de bajos costos dan papas fritas en sus aviones. Los analistas nos dicen que somos comparables a las firmas americanas de bajos costos, pero con full service", dijo.