Un tercio de las aerolíneas latinoamericanas están en bancarrota y la solución no son los subsidios, sino mejor regulación y menores tasas, a juicio de sus ejecutivos, reunidos ayer en la convención anual de la IATA.
"Es un sector muy castigado que enfrenta problemas estructurales y coyunturales", dijo Carlos Bonilla, director de relaciones públicas de AeroMéxico. Las compañías aéreas latinoamericanas viven la peor crisis de su historia con pérdidas de más de 1,200 millones de dólares en los últimos dos años, aunque esta cantidad palidece en comparación a los 25,000 millones de dólares que la industria de la aviación perdió en el mismo período en todo el mundo.
Ante estos resultados no es de extrañar que la atmósfera fuese sombría entre los miembros de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), que representa a las aerolíneas más importantes del mundo y que culminó hoy su convención anual.
Entre los factores coyunturales que impiden que las compañías remonten el vuelo están la reacción a los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EU, la debilidad de la economía internacional, la guerra en Irak y la neumonía atípica, que Giovanni Bisignani, director general de la IATA, denominó los "cuatro jinetes del Apocalipsis".
En América Latina confluyen además dificultades estructurales que han llevado a un tercio de sus aerolíneas a la quiebra técnica, según Bisignani, y que le hicieron señalar a esta región como la que, junto a Africa, necesita de más cambios.
Uno de ellos es la reducción en las tasas impuestas por los aeropuertos y las agencias de control aéreo, que por el carácter de sus servicios disfrutan de una posición de monopolio. "Para la infraestructura que tenemos pagamos unos costos exorbitantes", declaró Federico Bloch, presidente de Transportes Aéreos Centroamericanos (TACA).