En el contexto agroindustrial, el estudio de las Naciones Unidas indica que es importante distinguir entre fuentes de bioenergía "en bruto" versus "procesada" - o sea, el bagazo bruto (pulpa de la caña de azúcar) generado en los molinos azucareros, que puede ser utilizado para generar calor y energía, versus el azúcar procesada que se transforma en combustible en forma de etanol.
La biomasa puede utilizarse para aplicaciones industriales de manera sólida, líquida o gaseosa (para generar calor, para energía mecánica, para electricidad y para combustible de medios de transporte) y quemada de manera pura o a través de sistemas de energía integrados.
Las prácticas integradas comunes incluyen la quema conjunta de biomasa y carbón, biogas o biocombustibles con gas natural o diesel, respectivamente, para generar electricidad o calefacción, y mezcla de biocombustibles con combustibles para transporte.
En el corto a mediano plazo, señala el documento, el uso de la bioenergía dependerá fuertemente de los costos de la materia prima y de la confiabilidad del suministro, el costo y la disponibilidad de fuentes de energía en competencia, y de las decisiones sobre políticas de gobierno.