La inédita huelga en el metro de Buenos Aires, que ingresó en su novena jornada consecutiva y parece no avizorar una solución, reavivó el conflicto entre el Gobierno de la capital argentina y el Ejecutivo que encabeza la presidenta Cristina Fernández.
El impacto de la medida de fuerza, la más prolongada que se recuerde en el metro de Buenos Aires, era ayer acotado por la escasa actividad de la semana pasada, pero el casi millón de usuarios que los días laborales utiliza el servicio se prepara para vivir hoy otra jornada de caos en la ciudad como las registradas la semana última.
La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP), que reclama un alza salarial del 28%, no ha acatado la conciliación obligatoria dictada en este conflicto, razón por la que la Subsecretaría de Trabajo de Buenos Aires le aplicó una multa de 4 mil 900 millones de pesos (cerca de un millón de dólares). “De ninguna manera vamos a acatar la conciliación obligatoria si no tenemos las condiciones de trabajo que reclamamos”, dijo ayer el secretario adjunto de los denominados “metrodelegados”, Néstor Segovia.