La ruta 5, que cruza el centro de la pampa argentina, parece un listón negro pintado sobre el paisaje gris que forman el cielo nublado y las aguas que cubren las fértiles tierras. La neblina flota sobre las lagunas que formaron las interminables lluvias que cayeron este año y los alambrados perimetrales de los campos apenas emergen a la superficie. La ruta elevada está rodeada de agua en una imagen que se repite a lo largo de cientos de kilómetros en la provincia de Buenos Aires y en otras zonas del "corazón" agrícola argentino, que vive una de las peores inundaciones de su historia.
Cerca de 3,5 millones de hectáreas están sumergidas -una superficie mayor que la de Bélgica- y 60 distritos fueron declarados como "zona de desastre". "El pronóstico es malísimo", dice Juan Bautista Verges, titular de la Sociedad Rural del partido (municipio) de 9 de Julio -260 kilómetros al sureste de Buenos Aires- una de las regiones más afectada por las continuas lluvias.
Entre enero y octubre las precipitaciones alcanzaron entre 800 y 1.200 milímetros según la zona, contra una media de entre 500 y 700 milímetros. Verges habla sin quitar la vista del cielo. "Se espera un otoño lluvioso -igual que los últimos que han pasado. Pensamos que el partido va a seguir en desastre, no sólo en la campaña 2001/02, sino en la 2002/03.Por lo tanto, no sólo estamos en "desastre agropecuario" sino también en desastre social".
Para Jesús Blanco, intendente de 9 de Julio, si el gobierno nacional no acude a ayudar a los damnificados habrá pérdidas de empleo, cierre de establecimientos agropecuarios y de comercios vinculados a esa actividad económica, que es hegemónica en la región. "Estamos en una llanura...El campo es como un vidrio, el agua no penetra y corre. No hay obra que pueda contenerla", señaló Blanco.
LAS PERDIDAS
El partido de 9 de Julio se convirtió en una referencia a la hora de hablar de inundaciones en la pampa argentina. El 80 por ciento de sus 420,000 hectáreas apenas están salpicadas de manchones verdes secos. Pero luperan los datos del gobierno de la provincia de Buenos Aires, que indican que las aguas causaron este año daños por unos 300 millones de pesos (dólares) en el distrito. Además de Buenos Aires, el frente de agua se desplegó sobre las fértiles provincias de Córdoba y Santa Fe, al norte de la capital argentina, y La Pampa, al oeste.
Según estimaciones del comité de crisis que se formó en Buenos Aires, más de 250,000 personas estarían afectadas económicamente por el fenómeno. En ese contexto, los funcionarios provinciales apuntan a las delicadas finanzas del gobierno nacional para contener la crisis social. "Se está pidiendo una suerte de auxilio financiero a los productores de campo...Un subsidio para los trabajadores, para no tener que despedirlos", dijo Blanco.