Al menos 14 empresas hondureñas están al borde de la quiebra y 54 se encuentran en "situación crítica" como consecuencia del arancel de 35 por ciento que Nicaragua impone a sus productos, dijo una fuente empresarial.
El delegado empresarial ante el Gobierno de Honduras en negociaciones comerciales, Enrique Mejía, insistió en que es urgente que los exportadores hondureños dejen de pagar ese arancel, que el año pasado les dejó pérdidas por más de 60 millones de dólares.
Nicaragua cobra el arancel desde 1999 como represalia porque Honduras y Colombia ratificaron un tratado de límites en el Caribe que el país vecino considera lesivo para su soberanía.
El Gobierno hondureño, que preside Carlos Flores, acordó en diciembre pasado con los empresarios locales dar plazo hasta abril próximo a Nicaragua para suspender el arancel y, si no lo hacía, imponerle medidas similares.
Pero a última hora el Gobierno dijo que esperaría una resolución que sobre el asunto tiene pendiente la Corte Centroamericana de Justicia, para decidir si aplica represalias.
Mejía dijo a la prensa que "los empresarios sentimos que debe existir una decisión política" de Honduras para acabar con el problema, que "tiene un año de estar vigente y no hay soluciones".
Mientras el conflicto comercial persiste, el contencioso limítrofe será dilucidado por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde Nicaragua presentó una demanda contra Honduras.