Economía

ALCA enfrenta enormes desafíos en recta final


Los inversionistas con mayor interés en América Latina fueron informados ayer, que la conclusión para el año 2005 de la negociación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) implicará enormes desafíos, comenzando por lograr que el Congreso de Estados Unidos autorice al presidente George Bush a negociar el trto.
Sesenta y uno de los 100 miembros del Senado entregaron la víspera a Bush una carta en la que le advierten que no toque el arsenal legislativo de que dispone Estados Unidos para proteger sus intereses comerciales.
La carta fue firmada incluso por 20 senadores del Partido Republicano de Bush, entre ellos el líder de esa bancada, Trent Lott, y entregada en la Casa Blanca poco después de que el presidente anunciara que esta semana formalizaría el pedido de autorización para negociar acuerdos comerciales (Trade Promotion Authority, o TPA, antes conocida como "fast track").
Al mismo tiempo, el presidente de la poderosa central sindical AFL-CIO, John Sweeney, anunció hoy en un foro empresarial que esa entidad continuará oponiéndose sin cuartel al proyecto del ALCA, por considerar que apunta sólo a beneficiar a las grandes corporaciones en detrimento de la clase trabajadora.
Ministros de Argentina, México y Canadá previnieron a su vez a los empresarios miembros del Consejo de las Américas que las negociaciones del ALCA están entrando a su etapa sustantiva pero tienen por delante un cúmulo de grandes obstáculos, entre los cuales figura el desmantelamiento de prácticas proteccionistas enraizadas y barreras no arancelarias, como las cuotas, subsidios y mecanismos antidumping.
Esos son, justamente, los instrumentos que los legisladores advirtieron a Bush no tocar.
El Consejo de las Américas, que cerró este martes su conferencia anual en Washington, fue fundado por David Rockefeller hace 36 años y agrupa a la mayoría de las firmas estadounidenses con inversiones en América Latina y el Caribe.
Bush, que fue el orador estrella de la conferencia el lunes, pidió a los empresarios que lo ayuden a cabildear para obtener la TPA, y denunció los esfuerzos por agregar protecciones laborales y ambientales a los acuerdos de comercio como "una nueva forma de proteccionismo".
El ministro de Economía de México, Luis Derbez, dijo hoy a los empresarios que la desaceleración del crecimiento en Estados Unidos está teniendo efectos adversos en América Latina, y podría conducir a un endurecimiento de la oposición al ALCA.
El canciller de Argentina, Adalberto Rodríguez Giavarini, se declaró optimista sobre el resultado, pero advirtió que las negociaciones del ALCA tendrán que abordar "todas las formas de barreras de acceso a los mercados, para productos agrícolas tanto como industriales".
Esta demanda, similar a la que hizo el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, en la Cumbre de las Américas efectuada el mes pasado en Quebec, apunta sobre todo a los mecanismos antidumping, cuotas y subsidios agrícolas de Estados Unidos.
Bush prometió la víspera que haría cumplir las leyes de Estados Unidos "contra prácticas comerciales injustas", y sostuvo que los "costos de transición" en el proceso de apertura de mercados son insignificantes comparados con los beneficios.
El presidente reconoció, sin embargo, que tiene una tarea dura por delante, y enfatizó que cuenta con el Consejo de las Américas para vencer la resistencia del Congreso.


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101 años de Panamá América

 
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