En lo alto de un monte, la alcaldesa de Vijaypura, en el Rajastán indio, se felicita por el logro del mayor plan de empleo rural del mundo, que llenó de árboles y vegetación lo que era un entorno pedregoso y semiárido.
Vijaypura es uno de los lugares donde funciona bien la Ley Nacional Rural de Garantía de Empleo Mahatma Gandhi (MGNREGA), que estipula una paga de 2.4 dólares diarios por un máximo de cien días trabajados en obras públicas no especializadas del campo.
Con ese programa, cuenta la alcaldesa del pueblo, Rukmani Devi Salvi, los campesinos han pasado años cavando zanjas y construyendo presas y pozos para conservar el agua, y han pavimentado caminos de los alrededores.
"Nuestra tierra es muy mala, pero ahora tenemos hierba para los animales y hasta lagos", explica, mientras señala fosas, matorrales y un pozo recién construido en el que campesinas vestidas con saris coloridos se esfuerzan por poder sacar cubos.
El plan MGNREGA fue aprobado en 2005 y solo este ejercicio se han beneficiado de él casi 38 millones de hogares indios, aunque son frecuentes las críticas por el gasto (8,800 millones de dólares este año), la corrupción o su efecto sobre la inflación en el campo.
"El Gobierno tiene que volver a estudiar la aplicación del plan y ver dónde es realmente necesario. Han pasado cinco años y es fácil saber dónde hay corrupción y dónde no", cuenta a el funcionario del programa en la zona, Raj Kumar Ji Banjara.
Pero en Vijaypura, dicen los aldeanos, el MGNREGA sí que funciona, en parte porque cada gasto es pintado escrupulosamente a brocha en las paredes del ayuntamiento para que todos sepan en qué se gastan los fondos asignados.