La dirección de Fiat confirmó ayer a los bancos acreedores que de momento se mantiene el acuerdo que obliga a General Motors a comprarle a partir de 2004 la totalidad de su negocio automovilístico, al tiempo que han comenzado a estudiar la venta de otros activos industriales.
En la primera reunión tras la reciente muerte de patrón de Fiat Giovanni Agnelli, la cúpula de Fiat, con su hermano y sucesor Umberto Agnelli al frente, examinó con los bancos la marcha del grupo turinés, que atraviesa por la crisis más grave de su historia.
La recapitalización de la sociedad, considerada clave para su relanzamiento, el papel del coloso estadounidense General Motors (GM) y las ventas parcial o total de la aeronáutica Fiat Avio y de la aseguradora Toro centraron un encuentro que duró tres horas.
El presiente de Fiat, Paolo Fresco, explicó a los máximos dirigentes de los bancos Intesa, San Paolo IMI, Capitalia y Unicredito que "por el momento" se mantiene en su contenido originario el acuerdo firmado en 2000 con GM.
Según este pacto, planteado como alianza estratégica, la casa automovilística de Detroit, que ya posee en 20 % de Fiat Auto, tiene la obligación a partir del próximo año de adquirir el 80 % restante.
En un escueto comunicado al término de la reunión se señala que "las bases de los acuerdos de marzo de 2000 con General Motors son todavía válidas" y que "los resultados industriales y económicos derivados de la alianza son relevantes y satisfactorios".
Esta confirmación, aunque sea momentánea y pueda cambiar en el futuro, era una reclamación planteada por los institutos bancarios que el pasado verano acudieron en auxilio de Fiat con un crédito de 3,000 millones de euros y que, desde entonces, han pasado a jugar un papel fundamental en las decisiones de la compañía.
Los bancos consideran que la obligación que pesa sobre el mayor fabricante de coches del mundo es un "salvavidas" para Fiat, dada su delicada situación y la presión que sufre el título en los mercados.