1 Educación. La educación debe ser nuestra primera meta. Lograr un título en la universidad, especializarse y actualizarse es nuestro deber. Educarse también involucra leer mucho y siempre que se pueda viajar. Los viajes y los libros son una excelente escuela. Vivimos un mundo globalizado y debemos estar lo más informados posible sobre el mundo que nos rodea. Tener conocimientos al menos básicos de otros temas como política, literatura, música, tecnología, idiomas otras culturas, religiones etc., nos hace crecer a parte de hacernos personas más preparadas e interesantes, nos lleva a ampliar nuestro círculo de amistades y de seguro nos traerá nuevas y mejores oportunidades profesionales y de negocios. Pero ojo: debemos crecer integralmente, no sólo debe crecer tu currículum vitae, debes crecer internamente como ser humano.
2 Soñar. Todo gran logro fue un gran sueño. No he logrado o alcanzado nada que no haya soñado antes, y que no haya deseado intensamente, debemos encontrar un sueño lo suficientemente grande y poderoso como para que nos empuje a ir más allá de nuestros límites y nos permita descubrir nuestro verdadero potencial. La única consideración para esta etapa es que tú sueño no involucre pisar o dañar a nadie, para que todo nos venga de la mejor manera.
3 metas. Aquí inicia el compromiso con lo que anhelas. La meta debe ser lo más clara y específica posible. Qué quiero lograr, cómo quiero ser o dónde quiero verme. Conlleva la definición clara de nuestros objetivos y un plan estratégico de acción. Recomiendo escribir las metas a corto, mediano y largo plazo. Pero reitero que hay que fijarlas y actuar para la consecución de las mismas. Cada uno, a la hora de establecer unos objetivos, debe procurar forjarse para su plan de acción unas metas en las que realmente crea y que al mismo tiempo sean bien concretas. A menos que sus metas estén basadas en sus propios valores internos, ni siquiera podrá visualizarlas correctamente. Las metas deben ser aquellas realidades en las que uno cree. Pero, al mismo tiempo, han de ser muy concretas. No se puede perseguir un objetivo etéreo. Cuanto más concretas las metas, más fácil de analizar, conseguir y obtener.
4 Perseverancia. Alguien dijo alguna vez, que “el éxito no es una meta, es un camino”. Y coincido plenamente. Ese camino es arduo, espinoso y es una pendiente. A pesar de ello es la vivencia más gratificante que como ser humano podamos vivir. La seguridad y satisfacción de lograr algo, con tú esfuerzo y gracias a tú trabajo y capacidad, es algo que en lo personal no cambio, ni por todo el oro del mundo.
La perseverancia es un rasgo de carácter esencial para la progresión del ser humano. Es la gasolina que mueve el carro de nuestros sueños. Este es el valor que nos lleva a levantarnos cuando hemos caído o cuando todo parece imposible. En mi caso, siento que ha sido una de mis fortalezas. Si hay una cualidad que defina mi carácter, es que soy perseverante. Bien temprano aprendí que "en la pugna entre el arroyo y la roca, siempre triunfa el arroyo... no porque sea muy fuerte, sino porque persevera”.
5 Trabajo. Hay que trabajar mucho. Trabajo desde los 16 años cuando daba clases de inglés a los niños vecinos de mi casa y posteriormente a los hijos de mis compañeros de trabajo. Recuerdo que entre mis 19 y 24 años, de lunes a viernes a las 6:00 a.m era instructora de aeróbicos en un gimnasio, de 8:00 am a 4:00 p.m era relacionista pública en un banco, de 5:00 pm a 7:00 pm presentaba noticias y en la noche iba a la universidad a estudiar periodismo. Los sábados en la mañana daba las clases de inglés a los niños y en la tarde clases de desarrollo de la personalidad y modelaje en una academia. En fin, como ves, aún cuando soñaba con hacer lo que hoy hago, nunca subestimé las oportunidades de trabajar que se me presentaron. Siempre las asumí con responsabilidad y alegría, actitudes ideales para llevar cualquier trabajo.