Raúl Alemán Zubieta, vicepresidente ejecutivo y gerente general del Banco General, S.A., fue reelecto presidente de la Asociación Bancaria de Panamá, en reciente asamblea general del gremio bancario.
Acompañan al señor Alemán en la Junta Directiva como nuevos directores; Gustavo Pérez, vicepresidente y gerente general del Credicorp Bank, S.A. Víctor Wainbuch, subgerente general del Bank Leumi le-Israel B.M., José Díaz Seixas, vicepresidente del Banco General, S.A..
Permanecen en la Junta Directiva, Félix Pérez Parra, gerente general del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (Panamá), S.A., Jorge Vallarino, presidente y gerente general del Global Bank, S.A., G. Antonius De Wolf, gerente general del Towerbank International Inc., Francisco Conto D., del C. vicepresidente y gerente general del Citibank, N.A., y Juan Carlos Sturlesi, gerente general del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
Alemán además es miembro de la Junta Directiva del Banco General (Overseas) Inc., Compañía Istmeña de Seguros, S.A., y Petróleos Delta, S.A.
Se desempeñó como profesor de la Universidad Santa María La Antigua en la facultad de Ciencias Administrativas, Escuela de Finanzas, desde 1975 hasta 1988.
Sostuvo que ante la nula comisión por la venta de boletos, las aerolíneas o el Aeropuerto de Tocumen son quienes deben seguir cobrando los impuestos de salida.
"Las aerolíneas son los dueños de los boletos aéreos, por tanto le corresponden a ellas cobrar esta tasa que llevaría un costo adicional al momento de hacer reembolsos, cuando el pasajero anula su viaje y cuando se solicita documentación a los viajeros jubilados y diplomático", explicó Quijano, al calificar la medida como competencia desleal entre aerolíneas y agencias de viajes.
Como consecuencia de la mancha blanca, Panamá perdió su nicho de venta de camarones dirigido a Europa y Estados Unidos. Ese mercado fue acaparado por los países asiáticos, Brasil y Venezuela. Es decir, que le robaron el mandado al país.
En otra evaluación de la situación, se considera que los asiáticos hace unos cuatro años, se llevaron la semilla del camarón nativo de Panamá, denominado, "camarón blanco" y lo reprodujeron mandándolo a los Estados Unidos, donde tienen buena acogida.
Todos estos factores sumados a la ausencia de una política más definida hacia la actividad del cultivo del camarón, han contribuido a que el precio baje en el ámbito internacional.
Pese a la situación, se buscan nuevos mercados en Japón, Europa y África, aunque Estados Unidos, España y Francia siguen siendo los principales destinos comerciales y están copados.
El sector pesca registró un crecimiento durante el tercer trimestre en un 17.8%. Cifra que es conservadora, ya que sólo se incorporó en la estimación un porcentaje de la pesca de atún.
Si se hubiese tomado la totalidad de la pesca de atún en alta mar el crecimiento fuera mucho mayor. En este período el valor de las exportaciones de camarones aumentó 40.6%, a pesar que entró la veda en septiembre. Han mejorado los métodos y se están implementando nuevas tecnologías para el cultivo de camarones. Esto ha aumentado la calidad del producto, los rendimientos y la productividad, además se ha manejado un buen sistema de comercialización.
Actualmente en el país hay 83 fincas de camarones, con un total de 13,658 hectáreas. De este total, 56 son medianas y pequeñas empresas, que van desde 15 a 80 hectáreas.
En su mejor época el sector activaba mano de obra especializada y no especializada por el orden de los 5,000 a 6,000 empleos directos. Sin embargo, cuando se presentó la crisis, estas plazas bajaron a 1,500 empleos. Ahora, en el proceso de recuperación se emplean alrededor de 3,000 personas. Se proyecta que la suma se eleve a 6,000 puestos de trabajo, hacia el 2004 y 2005.