Cerca de 220 mil personas, según datos de los sindicatos, se manifestaron en diversas ciudades alemanas contra los recortes sociales de las reformas que se vienen adelantando en Alemania y pidieron un cambio de rumbo en la política laboral.
El presidente de la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB), Michael Sommer, dijo, en la principal manifestación en Stuttgart, que el gobierno de Angela Merkel no podía "permanecer sordo ante las advertencias que le vienen desde el centro de la sociedad".
Sommer atacó especialmente el aumento paulatino de la edad de jubilación hasta los 67 años lo que calificó de "cinismo descarado" teniendo en cuenta las dificultades que tienen las personas mayores de cincuenta años para conseguir empleo.
Asímismo, Sommer atacó los planes de la reforma de la tributación a las empresas diciendo que "una de las grandes mentiras de la política alemana es creer que basta con tirarle dinero a las empresas para que estas agradezcan creando puestos de trabajo". En los últimos años han habido suficientes recortes para los más débiles, expresarón manifestantes.