Alemania condonará a Nicaragua una deuda de más de 400 millones de dólares, para ayudar al país centroamericano a impulsar programas de desarrollo que ayuden a erradicar la pobreza, informó una fuente oficial.
Alemania formalizará el perdón de la deuda a través de un convenio bilateral que será suscrito en las próximas semanas, en el marco de la decisión adoptada por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la condonación de 82% de la deuda externa nicaragüense, afirmó un representante del gobierno alemán, Wolfram Klein, durante una visita a Managua.
Nicaragua logró en enero pasado ingresar al Programa mundial de Países Pobres Altamente Endeudados (HICP, por sus siglas en inglés), una iniciativa creada en 1996 para ayudar a países pobres a aliviar sus deudas, sobre la base de fuertes ajustes económicos.
La deuda externa nicaragüense está valorada, en términos nominales (valor actual, más tasas de interés) en 7,098 millones de dólares, de los cuales serán perdonados 5,859 millones, y el gobierno de Nicaragua prometió invertir en el área social los dineros ahorrados por ese concepto.
Pero esa actitud, destinada a aumentar la recaudación impositiva, tiene barnices hipócritas: nadie ignora que el juego incide sobre la salud física y mental, afecta la estabilidad laboral, desestabiliza las relaciones familiares, engendra vicio, pobreza y cuando es clandestino estimula el funcionamiento de las mafias y el lavado de dinero. Su onda expansiva suele salpicar incluso a la clase política, como ocurrió recientemente en Brasil.
No todos los países latinoamericanos toleran las apuestas, en gran medida debido a la imposibilidad de controlar eficazmente las actividades que se asocian a los juegos de azar, tanto sociales como económicas.
A pesar de la prohibición imperante en varios países, los jugadores buscan vías alternativas para saciar su pasión: algunos optan por las apuestas clandestinas, otros participan en ruletas o hipódromos ""virtuales"" sin moverse de sus hogares, mientras que los más privilegiados se dejan tentar por las atractivas promociones que ofrecen los casinos legales de países fronterizos.
""La importancia de las apuestas en América Latina es notoria, no sólo desde el punto de vista cuantitativo (aumento de las apuestas y de la cantidad de jugadores), sino también cualitativo (modalidades de juego más atractivas y formas de captar una nueva clientela)"", indicó el médico César A. Sánchez Bello, fundador de la sección de Juego Patológico de la Asociación de Psiquiatría de América Latina (APAL).
En Chile, uno de los países más moderados en la materia se apuestan unos $200 millones anuales, mientras que en Venezuela, donde el 59% de la población participa en algún juego de azar, se gastan $1,000 millones en el mismo período. Tan sólo en las carreras de caballo, los venezolanos juegan $125 millones anuales.
En Argentina, donde no en todas las ciudades están permitidos los juegos de azar, las personas gastan unos $700 millones en loterías, carreras y casinos dependientes del Estado.
En el casino flotante del puerto de Buenos Aires, un escape de las prohibiciones que existen en la capital argentina, en el 2002 se vendieron fichas por más de $380 millones.
Su pequeño vecino, Uruguay, con tan sólo tres millones de habitantes, registra apuestas anuales por alrededor de $550 millones, debido al alto número de turistas que visitan los casinos nacionales, escapando de las prohibiciones en sus respectivos países.
En apenas un día, los tres casinos de Punta del Este recaudaron más de $2 millones, gracias a la devoción de algunos jugadores brasileños que están dispuestos a gastar unos $10,000 por noche.
Estas abultadas cifras no incluyen los juegos de azar clandestinos, que según los expertos, recaudan fortunas inconmensurables por año en toda América Latina.
La mayoría de los latinoamericanos vive con un salario mínimo de unos $100 al mes y sólo 2% tiene un ingreso que le permitiría gastar en juegos de azar sin afectar su presupuesto diario.
Sin embargo, el número de personas adictas al juego aumenta considerablemente, debido en parte a la crisis que azota la región.
""La crisis social se ha acentuado de manera alarmante y el ciudadano común busca la solución de su problema económico en el juego"", según Sánchez Bello.