Dirigentes alemanes declararon ayer que podrían desistir de la propuesta para cobrar un impuesto a la riqueza, y optarían por un gravamen a la percepción de intereses, con el fin de mejorar las instituciones educativas del país.
Los comentarios sugerirían que está cerca la solución a una controversia que ha afectado al Canciller Gerhard Schroeder, quien busca impulsar a la débil economía.
Sigmar Gabriel, un gobernador estatal que milita en el Partido Social Demócrata de Schroeder, dijo que un cobro fijo a las ganancias de intereses, junto con una amnistía"" para los evasores fiscales, sería una buena alternativa.
Es prácticamente el mismo grupo poblacional"", dijo Gabriel a la cadena televisiva ZDF. El partido trataba de cobrar impuestos a la gente que antes los ha evadido"".
Schroeder obtuvo en septiembre una victoria por estrecho margen en las elecciones. Ha estado a la defensiva desde que reconoció que la economía está en peores condiciones de las previstas, y que el gobierno necesita recaudar más impuestos para cubrir un creciente déficit presupuestario.
Sin embargo, la oposición conservadora ha criticado los planes fiscales, y ha advertido que éstos obligarán a que más empresas y acaudalados alemanes se lleven sus negocios a otro lugar.
El gobernador de Hesse, Roland Koch, generó un escándalo la semana pasada, al comparar las medidas impositivas contra los alemanes más adinerados, con la persecución de los judíos por parte de los nazis.
Los críticos han aprovechado una disputa entre Schroeder y otros dirigentes social demócratas, a causa de los impuestos, para sugerir que el Canciller está perdiendo su liderazgo en el partido.
Sin embargo, el posible gravamen de los intereses, confirmado por el Ministerio de Finanzas durante el fin de semana, parecía convencer tanto a la coalición gobernante como a los opositores.