Los intereses económicos de la Unión Europea y de Estados Unidos están seriamente enfrentados. El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, aseguró ayer que no es partidario de abrir una guerra comercial, pero advirtió de que no permitirá que desde Washington se "dicte" la agenda de la UE en cuestiones económicas clave, como en el acero o el proyecto Galileo.
Mientras, el ministro alemán de Economía, Werner Müller, sugirió ayer cautela a la Comisión Europea, y pidió que no se apliquen sanciones inmediatas a EU en la guerra comercial.
El aviso de Berlín se produjo el mismo día que la Comisión aprobó formalmente el paquete de medidas para impedir que todo el acero que no pueda entrar en Estados Unidos, debido a los nuevos aranceles impuestos por George Bush, acabe en Europa. Pero además, Bruselas estudia otras medidas de represalia contra los cítricos, el papel, o la industria metalúrgica de EU.
Como ahora renovar los llamados "redescuentos" será más caro, más aún si el tipo de cambio tiende a bajar en los próximos días, los bancos están empezando a devolver los préstamos.
En este marco, el miércoles el directorio del Banco Central se enteró de que en Madrid la cúpula del BBVA había decidido capitalizar a su filial argentina en 100 millones de dólares.
Una vez introducido en el sistema financiero argentino, ese dinero terminará en poder del Banco Central de Argentina, ya que por una disposición oficial ningún banco puede incrementar su posición en dólares.
Según cifras difundidas a comienzos de este mes, la crisis económica que vive Argentina obligó al BBVA a realizar saneamientos con cargo a su cuenta de resultados por valor de 1.334,6 millones de dólares, con los que cubrió los riesgos en la entidad procedentes de su filial Banco Francés y el impacto sobre empresas industriales participadas.