El sector de la construcción de Portugal, que supone un 18% del PIB del país, teme que la caída en picada que está sufriendo suponga un grave riesgo para la banca lusitana, a la que adeuda 38 mil millones de euros ($47 mil millones) en préstamos.
En un encuentro con periodistas, el presidente de la Confederación Portuguesa de Construcción e Inmobiliario, Manuel Reis, alertó de que la “ruina” del sector “tendría consecuencias gravísimas para la banca y para el país”.
De hecho, los 38 mil millones de euros ($47 mil millones) que las empresas constructoras deben devolver en los próximos años a las entidades financieras triplican la cantidad asignada a la banca, 12 mil millones, del total de 78 mil millones del rescate concedido en 2011 a Portugal por la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Tanto Reis como el presidente de la Federación Portuguesa de la Industria de la Construcción y Obras Públicas (Fepicop), Ricardo Gomes, se mostraron muy críticos con el Gobierno lusitano, al que acusaron de despreocuparse del sector y de beneficiar a los bancos.
“Las entidades financieras están siendo exageradamente favorecidas en este proceso de reajuste” de la economía lusa, denunció Gomes. Los presidentes de ambas patronales recordaron que el Ejecutivo permitió a la banca retrasar su recapitalización que se ejecuta, precisamente ahora, casi un año más de lo previsto inicialmente en los acuerdos con la UE y el FMI.