El ex presidente argentino Raúl Alfonsín (1983-1989) advirtió que "una situación de cielos abiertos absoluta no puede existir en ningún país" y reclamó que es necesario "postergar indefinidamente la entrada en vigencia de un principio de este tipo".
En columna de opinión en el matutino Clarín, Alfonsín afirmó que, "a juzgar por la resonancia periodística, pareciera que nos encontramos bajo una fuerte presión en torno al tema de cielos abiertos", por parte de Estados Unidos.
Recordó que "todo esto se origina en un decreto excesivamente tardío del gobierno anterior (Carlos Menem, 1989/1999), de fecha 6 de diciembre de 1999, que relega importantes aspectos prioritarios para nosotros".
En su opinión, el acceso aéreo irrestricto genera problemas tales "como la congestión del tránsito, la guerra tarifaria y la competencia desleal", que consiste en la aplicación de "precios de predatorios, lo suficientemente bajos para expulsar del mercado al resto de los competidores con el fin de alcanzar posteriormente situaciones o utilidades monopólicas".
Asimismo, Alfonsín señaló que "pareciera que en el mundo de la globalización, la privatización, la transnacionalización y la informatización, el transporte aéreo no puede sustraerse a esta marcada tendencia en la cual la irrupción del mercado y del individualismo entretejen una nueva doctrina de desigualdad".
El ex mandatario rechazó, además, el argumento de que los cielos abiertos generarían una mayor corriente turística, y afirmó que "la realidad indica que no existen bases lógicas que justifiquen un aumento de frecuencias y capacidades que no responda a un similiar incremento de la demanda".
Precisó también que Argentina como Estados Unidos son signatarios del Convenio sobre Aviación Civil Comercial, celebrado en Chicago en 1944, y que el país ha respetado en ese marco el principio de "sana competencia" que regula las relaciones bilaterales aéreas y la "igualdad efectiva de oportunidades".