En Panamá y en la región el alza de los precios ha sido mayor en el caso de los alimentos que del resto de los bienes.
Por esto se estima que tendrá efectos negativos en la distribución del ingreso y en el consumo, dado el lugar preponderante que ocupan en el gasto de los hogares de menores ingresos.
Tan solo en Panamá el precio de la canasta básica supera los 242.50 dólares, lo que obliga a que un 80% del salario mínimo promedio de 300 dólares se destine para la compra de alimentos.
En los últimos cuatro años la capacidad adquisitiva del panameño se ha reducido en aproximadamente un 30%, según la firma consultora Latinconsulting Co.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en el caso de los alimentos "las alternativas de intervención de la política económica son bastante amplias".
Estas, agrega, incluyen medidas de tipo administrativo, como el uso de instrumentos de política fiscal o comercial.
Localmente, para la Unión Nacional de Consumidores el Gobierno puede congelar los precios de los alimentos, y así darle un respiro al consumidor.
Voceros gubernamentales consultados prefirieron no hacer comentarios al respecto.
Inflación.
Como resultado del alza en los precios de los alimentos, a mayo de 2008 la inflación regional medida a partir del promedio ponderado se sitúa en un 8,4%, mientras que el promedio simple asciende al 11,3%.
En Panamá el índice inflacionario alcanzó un 9,6% en julio, respecto al mismo periodo del año pasado.
Teniendo en cuenta que este aumento de la tasa de inflación se originó, en gran medida, en el incremento de los precios de los alimentos, y dado el comportamiento de estos precios a partir de julio de 2008, la CEPAL indica que es probable que los índices inflacionarios hayan alcanzado su máximo nivel en la primera mitad de 2008, por lo que a partir de allí las tasas de inflación podrían comenzar a disminuir.
El auge de los precios de los productos básicos en los últimos cinco años difiere significativamente de las cifras registradas desde 1960, tanto en términos de duración como de magnitud.
Desde el 2000 las distintas series agregadas de precios muestran incrementos reales acumulados de más del 100% en sus etapas de auge, afirma el organismo.