Los pequineses que poseen apartamentos cercanos a las principales sedes deportivas de los Juegos Olímpicos se frotan las manos ante la posibilidad de recaudar en un solo mes lo que cobrarían en seis o incluso ocho.
Las estadísticas del Buró de Turismo de Pekín hablan de la presencia en Pekín en agosto de 450.000 de visitantes extranjeros, además de al menos un par de millones de turistas chinos.
Sin embargo, el mismo Buró anunció el mes pasado que el 56% de las habitaciones de los hoteles de cuatro estrellas no han sido reservadas para los Juegos Olímpicos de agosto y que quedaban multitud de camas en hoteles de menos categoría y hostales.
Además, el Buró también advierte, según el "China Daily", que el 80% de los visitantes optará por alojarse en algún tipo de hotel, y que tan sólo el 20% buscará apartamentos de particulares.
Pero los propietarios están dispuestos a aceptar el reto, algunos hasta el punto de tratar de deshacerse de sus inquilinos por métodos poco ortodoxos, en algunos casos abiertamente ilegales, para desocupar sus moradas para las fechas de la cita deportiva.
"Mi renta mensual se multiplicará por ocho en agosto", asegura Li Xiao, un ejecutivo que verá cómo su casero le cobra casi 2.500 euros ese mes, frente a los 300 que paga hoy por un apartamento de 90 metros con vistas al Estadio Olímpico.
Hay quienes adquirieron apartamentos el año pasado y se han negado a tomar inquilinos o que sólo lo hacen por periodos muy cortos que les garanticen tener desocupada su propiedad para los JJOO.
Los precios hoteleros son notablemente más bajos que los de Atenas 2004, a pesar de los incrementos que van desde el 150 al 300% respecto a los del mismo periodo del año pasado.
Una reserva de habitación en un hotel de cuatro estrellas oscila entre los 121 y los 571 dólares, es decir unos 77-364 euros, mientras que los visitantes podrían costear una habitación en un hotel de tres estrellas cuesta entre 48 y 558 dólares, o sea 30-355 euros y en uno de dos entre 40 y 394 dólares, es decir 25-250 euros.