El amarillo siempre ha sido un color asociado por los supersticiosos a la mala suerte, pero el Valencia ha encontrado el antídoto idóneo para contrarrestarlo, ya que desde que entró en juego el balón de ese color en la Liga, el conjunto valencianista no conoce la derrota.
La Liga cambió el balón en la decimosegunda jornada de la competición, en la que el Valencia logró una victoria por 0-1 en Cádiz, a pesar del mal juego practicado aquel día por el equipo valencianista.
Desde entonces, el Valencia ha encadenado seis partidos en los que ha logrado cinco victorias, ante Cádiz (0-1), Celta (2-0), Espanyol (1-3), Alavés (0-1), Mallorca (3-0) y un empate como peor resultado con el Athletic de Bilbao (1-1) en Mestalla.
Pasar por debajo de una escalera, abrir un paraguas dentro de casa, avistar un gato negro, tropezarse con el número trece o derramar la sal en la mesa, son algunas de las supersticiones más conocidas entre los españoles, junto con el color amarillo, aunque en este último caso al Valencia le ha supuesto el efecto contrario.
Igualmente, la combinación del color amarillo con el número trece tampoco resultó fatal para los intereses valencianistas, puesto que en la jornada decimotercera y con el balón áureo el Valencia se impuso en casa por 2-0 al Celta de Vigo.
Se da la circunstancia de que esta buena relación del Valencia con el amarillo no es nueva, pues en la temporada pasada el equipo de Mestalla vivió su mejor racha en estas mismas fechas en las que la pelota gualda hizo su primera aparición y el Valencia encadenó cuatro victorias seguidas, ante Málaga, Mallorca, Albacete y Numancia en el que fue su mejor momento de la temporada.
Además, el Valencia tiene en su entrenador Quique Sánchez Flores a un reconocido supersticioso.
Amarillo de la suerte
El fútbol está lleno de manías, rituales o supersticiones.