EL MINISTRO brasileño de Trabajo, Luiz Marinho, dijo que se reunirá con la dirección de Volkswagen para buscar una solución a la crisis que llevó al fabricante de automóviles a amenazar con cerrar su mayor planta en Brasil.
Marinho, un ex líder sindical, afirmó que, a petición del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, también ex dirigente sindical, convocará a los directores de Volkswagen en Brasil para una reunión en los próximos días.
"Vamos a conversar con la dirección de Volkswagen para discutir el nivel de responsabilidad de las partes. El Gobierno va a intentar identificar en dónde está el problema de la empresa", afirmó.
Volkswagen anunció que si los sindicatos no aceptan el plan de reestructuración presentado en mayo, que prevé el despido de unos 6 mil obreros de los 22 mil que tiene en todo Brasil, podrá cerrar su planta en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, un municipio del cinturón industrial de Sao Paulo.
La empresa argumenta que su competitividad ha sido mermada por la fuerte apreciación del real frente al dólar, que ha perjudicado sus exportaciones, y por el aumento de costos en general, por lo que considera que la eliminación de empleos es "inevitable".
Los trabajadores han rechazado el plan de reestructuración pese a que el fabricante de automóviles advirtió que, en ese caso, cerrará su planta en Sao Bernardo do Campo, despedirá a 5 mil de los cerca de 12 mil empleados de la misma y reubicará a los restantes.
En caso de que los trabajadores acepten el plan, los despedidos en la fábrica de Sao Bernardo serían 3 mil y se recortarían algunos beneficios laborales del resto.
El ministro de Trabajo dijo que el Gobierno está preocupado con una negociación en la que los empleados tienen un "cuchillo en el pescuezo" y tienen que decidir si aceptan los despidos o el cierre de una planta.
Marinho atribuyó los actuales problemas de la empresa, que viene perdiendo mercado en el país, a errores administrativos que la condujeron a una "situación dramática".
Según los trabajadores del fabricante, la empresa se equivocó al insistir en lanzar modelos que no tuvieron éxito en el mercado y ahora quieren que los empleados paguen por esos errores.
Marinho dijo esperar que la amenaza de cierre de la fábrica en Sao Bernardo do Campo no pase de una forma de "chantaje" para presionar las negociaciones. Agregó que la situación de la compañía es "contradictoria" dado que el sector automotor marcha a vapor y puede cerrar el año con récords en producción.
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