"Tristemente, parece que estamos destinados a un cambio cosmético que podría eventualmente ser vendido como un hito en la mejora de la legitimidad del Fondo", advirtió la ministra de Economía de Argentina, Felisa Miceli, en nombre de Perú, Paraguay, Chile y Bolivia, además de su propio país.
Miceli hizo esa advertencia en la sesión semestral del Comité Monetario y Financiero Internacional (IMFC, en inglés), el órgano que dirige la estrategia del Fondo.
El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, adoptó un tono menos ominoso, aunque aún así advirtió que la reforma no debería resultar en una "redistribución" del voto que actualmente poseen los países en desarrollo, mientras se mantiene o incluso aumenta el "ya excesivamente grande" porcentaje de las economías desarrolladas.
Mantega, quien intervino en el IMFC en nombre de Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guayana, Haití, Panamá, Surinam y Trinidad y Tobago, constató que existen "señales promisorias de progreso" en el debate sobre la reforma.
El ministro brasileño propuso usar en la nueva fórmula para el reparto del poder el Producto Interno Bruto.
En el tema de los hidrocarburos, los países de la región tienen previsto hablar de interconexión eléctrica y fuentes alternativas para la producción de energía.
La cumbre cuenta con el respaldo del gobierno de EE.UU., que ve en ella una "idea importante" y le auguró "buenos resultados", según su embajador en Venezuela, William Brownfield.