Las economías en Latinoamérica han tropezado seriamente desde los ataques terroristas en Nueva York y el Pentágono, con grandes temores de una recesión a largo plazo.
Desde México a Chile todos los países han sufrido una baja abrupta. Las monedas han bajado al estremecerse las economías mundiales, cortando los precios de los bienes básicos como petróleo, cobre, zinc y alimentos. No hay capitales entrantes lo que ha hecho que las acciones y los mercado de valores de Latinoamérica defiendan promoviendo las tasas de interés. Esto obliga a que se detenga la expansión comercial y el gasto del consumidor.
Agregándose al daño, los economistas dicen que la gravedad dependerá del curso que tome la economía de los Estados Unidos, la cual es tan influenciada por hechos desconocidos como la guerra en Afganistán y que los terroristas ataquen nuevamente.
La ya lenta economía de Latinoamérica ahora tiene despidos corporativos y recortes en los empleos gubernamentales y programas sociales y ha provocado políticas proteccionistas que han empeorado la atención de las regiones al comercio.
" Ahora no tenemos que prepararon para el peor de los escenarios ", dijo el ministro de economía argentino, Comingo Cavallo recientemente. " nos estamos acercando a una desaceleración de las economías estadounidenses y europeas en el contexto de una guerra contra el terrorismo. Las inversiones se incrementarán en áreas como seguridad mientras que el consumo es turismo y otras actividades que eran movimiento económico defenderán ".
La industria vital que es el turismo se ha detenido en México, Centroamérica y el Caribe poniendo presión en las reservas extranjeras e incrementando el desempleo.
Las compañías multinacionales también han encabezado las inversiones que tenían planificadas en las minas peruanas y en las industrias de telecomunicaciones brasileña.
" Latinoamérica está entrando en uno de los periodos más difíciles que ha tenido que encarar en muchas décadas ", dijo esta semana Enrique Iglesias, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo.
Hasta la fecha, cualquier repercusión contra las reformas de libre mercado que corrieron en la región en la década de los 90 no se ha hecho sentir. Pero la política aquí es tumultuosa y algo potencial para que los vientos políticos cambian rápidamente. Esto es más probable porque la pobreza y el alto desempleo sigue siendo problemas graves en Latinoamérica.
La proporción de personas que viven en la pobreza decreció modestamente en Latinoamérica en la década de los 90 según un nuevo informe del la comisión económica para Latinoamérica y el Caribe de las Naciones Unidas, aunque el progreso fue disparejo. Serios programas sociales se han empezado en Colombia, Guatemala, Chile, Perú y la República Dominicana. Pero el desempleo en realidad incrementó en Brasil y Colombia y Argentina y la brecha de ingreso entre los ricos en los pobres se hizo más notoria en gran parte de la región.
De los 500 millones de personas en Latinoamérica 89 millones viven en extrema pobreza, según las Naciones Unidas. Este número crecerá indudablemente en una recesión.
Ya hay señales de un cambio político. En las elecciones del congreso , se esperaba un resultado contra las políticas económicas del mercado libre del presidente de Argentina, Fernando De la Rúa. Por ejemplo se esperaba que la alianza gobernante tenga una derrota decisiva. Los problemas en el área de manufactura colombiana no le conviene al gobierno que está batallando contra dos insurgencias de guerrilla.
En México el apoyo a los esfuerzos del presidente Vicente Fox en deshacer siete décadas de mandato de un partido, continúa escapándosele a medida que él trata de crear empleos sin lograrlo. Debido a que la geografía y por el acuerdo de libre comercio, Méjico está intrínsecamente unida a la economía de los Estados Unidos.
La mayoría de las economías de Latinoamérica se han estado desacelerando conjuntamente desde principios del año con la economía estadounidense, después de avances generalmente La década de los 90 fue una era de desregulación y privatización. Pero a medida que las economías se abrieron también se hicieron más vulnerables a los problemas importados alrededor del mundo.
Los problemas regionales este año están unidos a la desaceleración en los Estados Unidos y a la preocupación que Argentina pueda caer en una deuda traumática y tener una devaluación, la cual espanta día la inversión y podría causar graves repercusiones en Brasil. Los sucesos del 11 de septiembre han intensificado las amenazas a las economías.
En un informe reciente Goldman Sachs se retractó de la predicción anterior de que las economías regionales de Latinoamérica crecerían este año a una tasa modesta de 1.3% , añadiendo, "queremos que el verdadero producto interno bruto logre permanecer en territorio positivo".
El impacto directo de los ataques terroristas ya se ha hecho sentir en México, que envía el 85% de sus exportaciones a los Estados Unidos y depende de los viajeros estadounidenses para darle apoyo a una industria del turismo que proporciona alrededor de 9 billones de dólares anualmente y emplea hasta 5 millones de personas.
Aeroméxico y Mexicana, las dos principales aerolíneas del país, han anunciado despidos de varios miles de trabajadores como resultado del descenso en el en tráfico doméstico y extranjero. Los hoteles y los agentes de viajes están reportando cancelaciones en masa.
Una porción considerable de 30 billones de dólares de ingresos que México percibe por petróleo en un año también podría estar en peligro; cubre alrededor de un tercio del gasto gubernamental. Los precios del petróleo se podrían revertir si una guerra interrumpe el suministro del oriente medio, ayudando a México como también a Venezuela, Colombia y Ecuador. Sin embargo hasta la fecha los precios del petróleo se han mantenido a medida que el prospecto de una recesión mundial se ha incrementado.
"En previas dificultades económicas estadounidenses, el impacto ha tardado meses he llegado pero esta vez ha habido un impacto instantáneo ", dijo Noé Arón Fuentes, director del departamento de economía en el Colegio de la Frontera Norte en Tijuana." Le tememos ahora a una recesión estadounidense más profunda y más larga y eso va significar una tasa de desempleo más alta para México ".
Aún los países con un comercio limitado con los Estados Unidos, como es el caso de Argentina, está en una posición de mayor riesgo a medida que el rumbo de las inversiones internacionales se han cambiado con más frecuencia al efectivo, bonos de gobierno de los Estados Unidos y oro aunque las acciones han mejorado un poco recientemente. En el mes 40 de una recesión que se profundiza, la reducción del gasto del consumidor ha obligado a reducir la fabricación de automóviles al 47% y el pago de tributo al 14% en septiembre, comparado al mismo mes el año pasado. Con los precios bajos de las mercancías, las tasas de interés subiendo, su moneda amarrada al dólar fuerte y un gran baja en el mundo de las inversiones, Argentina tiene pocos recursos para manejar la emergencia.
Su problema fiscal ha obligado al gobierno a ejecutar más recortes presupuestarios después de haber reducido los salarios y las pensiones en los meses recientes, causando un malestar laboral esta semana .Standard & Poor"s degradó la capacidad de crédito de Argentina por quinta vez este año y los oficiales del tesoro de los Estados Unidos ahora están ocupados con otros asuntos más preocupantes relacionados con los ataques terroristas, se está desviando de su esfuerzo por aliviar a Argentina con el plan de cambios de bonos argentinos aliviando la carga de la deuda inmediata y a largo plazo de gobierno.
Con la recesión profundizando después de los ataques, muchos economistas han pronosticado que he el paquete de 8 billones de dólares de emergencia del Fondo Monetario internacional en agosto probablemente sólo atrasará la bancarrota por la deuda del gobierno central de Argentina de 130 billones de dólares y de 20 billones de dólares más en la deuda de los gobiernos provinciales hasta la primera parte del próximo año.
Las crecientes presiones de la deuda y la falta de confianza de los inversionistas podrían obligar al país de dejar su unión al dólar que data de hace más de diez años y devaluar el peso, una movida que podría tener un impacto o devastador en el sector privado que tiene deudas de más de 20 billones, en su mayor parte en dólares y empujar hacia arriba una tasa de desempleo que ya está por encima del 16%.
Los temores crecientes acerca a de las finanzas de Argentina han erosionado aún más la confianza del inversionista en Brasil, cuya moneda ya estaba bajando de valor a un paso preocupante antes de los ataques terroristas. Desde los ataques las compañías, individuos y especuladores vendieron la moneda el real y compraron dólares a pasos agigantados efectivamente produciendo una devaluación de mas del 8%.
La débil moneda de Brasil, según los economistas, incrementa las exportaciones pero añade considerablemente a la deuda del gobierno. Los economistas también indican que las crecientes tasas de interés en los recientes meses podrían pujar a Brasil a una recesión mientras que también incluiría el costo al gobierno para financiar una deuda. Desde los ataques de septiembre Lloyd"s Bank ha restringido su crecimiento económico durante el cuarto cuatrimestre del año al 2%.
"Antes de los ataques el Banco Central tenía intenciones de bajar las tasas de interés porque teníamos indicios de que Brasil estaba enfrentando un desaceleramiento serio", dijo Odair Abate, principal economista en Lloyd"s Bank en Sao Paulo. Pero después de los ataques dijo una caída abrupta en el valor de la moneda le restó opciones al Banco Central para acortar las tasas de interés y fortalecer el crecimiento.