Los operadores de cobre son alcistas por primera vez en siete semanas debido a la creciente confianza en que el crecimiento mundial se fortalecerá, reduciendo las existencias tras un año en el que la producción minera sufrió una caída récord.
Trece de 25 analistas encuestados por Bloomberg prevén que el metal aumentará la semana que viene y tres fueron neutrales.
Los fondos de cobertura y otros administradores de dinero han hecho su mayor apuesta al alza de los precios desde comienzos de agosto, muestran los datos de la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas.
Las existencias cuya evolución sigue la Bolsa de Metales de Londres ya están en el nivel más bajo en los dos últimos años, luego de que la producción minera mundial se redujo 200 mil toneladas en 2011, calcula Barclays Capital.
Las inversiones en productos primarios crecieron al ritmo más veloz en seis años en enero por el aumento de la confianza en que las economías evitarán otra recesión, muestran los datos reunidos por Bloomberg.
La mayor demanda llega en momentos en que los productores tienen dificultades para estar a tono con ella en tanto el menor grado del mineral, las huelgas y una lentitud mayor que la esperada en el desarrollo de las minas limitan el aumento de la oferta.
Barclays prevé una tercera escasez consecutiva de cobre en 2012 y otra más el año que viene.
“El cobre siempre es un indicador de dónde va a estar la economía”, dijo Dan Smith, analista de Standard Chartered Plc en Londres. “Las cosas están mejorando en los mercados financieros, la gente está más optimista”.
El metal aumentó un 15% a 8 millones 734 mil 75 dólares la tonelada este año en la Bolsa de Metales de Londres, el mejor comienzo de año desde 2009. El índice Standard Poor’s GSCI de 24 materias primas subió 5.7% y el Índice MSCI All-Country World de acciones subió 9.4%, ingresando en un mercado alcista respecto de su mínimo de octubre. Los bonos del Tesoro perdieron 0.4%, muestra un índice de Bank of America Corp.
Los inversores deberían asumir más riesgo porque “no veo que el mundo vaya a desmoronarse”, dijo Laurence D. Fink.