David Hunt, director ejecutivo de la (AMCHAM), manifestó que además analizarán las estrategias que han dado resultado durante un año.
Para el empresario, conocer el nuevo plan de trabajo es importante para saber cómo adecuar al sector a los nuevos cambios que se avecinan. En el foro que se realizará mañana miércoles, también participará la embajadora de Estados Unidos en Panamá, Linda Watts.
En su participación explicará la importancia del ecoturismo, trabajando en la conservación de la naturaleza.
Por otro lado, el presidente del grupo Bern, Herman Bern, dará a conocer diez puntos necesarios para mejorar el sector.
Como sierva te huí. Que te encadena
más ese afán de hallarme en la colmena,
carcelera celosa de tu mente!
Alondra muerta, flor de sol y cielo,
te dormiste a mis plantas
como si un viaje de certera flecha atravesara mudo
ésta tu blanca irradiación de nardos.
Tú bordaste el tapiz de la mañana
-mañanita de julia limpia y pura-
con el eco indeciso
de tu vida ya rota.
¡La hoz de plata
rozó aquella campana leve y mágica!
Era tu última queja. ¡Y yo miraba en plena caricia de mi sueño
tu pico negro abierto para el canto
del adiós sin retorno! Tú sabías del trino
y de la miel de la corola virgen:
de los juegos del sol
en la pradera rosa, verde y lila,
Era tu manto de vellón de cielo
y tu frágil cobija fue la noche.
-melodía desnuda-
cuando te me ibas recta hacia la cumbre
ignorada del alba! ¡Eras prisma de oro,
reina del aire,
con tus dos alas combas! Ya no palpitará -¡Oh nunca, nunca!-
ese adorado corazón de nardos
que dormía en tu pecho de cristal.
¿qué solicita ahora
de la nube de oro? ¡Muerta alondra de luz de mis mañanas,
abre tu pecho herido
y recógeme humilde,
encerrada por siempre en tu añoranza! Otra vez, extranjero, rubio auriga,
los nativos trigales pisoteaba.
Marta Lydia era un íbice, una espiga,
que Chahal, amoroso, custodiaba.
la estirpe de Balam, muda y esclava,
no doblegó la ráfaga enemiga
su verde corazón del cielo y lava. Infalible, segura, el pulso fuerte,
una sola consigna de odio y muerte,
ella, tan frágil, ¡ay! tan sensitiva. Ella, la flor, celeste guerrillera,
abatirá, conquistador, certera,
tu sien, la del Tonatihu, rediviva.
Era en ella el amor. La edad del trino.
La clara diosa, Atit, besó su frente.
Ella, vaso sagrado, limpia fuente.
Casa de oro, Gabriela, miel y vino.
cayó de pronto a medio sol naciente.
Oscuro pacto de águila y serpiente
vendió la flor, la casa y el camino. ¡Adiós amor, querida primavera!
Atormentado sueño de obsidiana
tiñó de sangre la canción primera. Ella de pie, sonriendo todavía,
del héroe herido silenciosa hermana,
cortando nieblas esperaba el día.