Arthur Andersen Worldwide, que reagrupa a las actividades de la auditora fuera de Estados Unidos, aceptó ayer un arreglo en forma amistosa por 40 millones de dólares con la Universidad de California, que representa a los inversores afectados por Enron, el corredor de energía que dio quiebra. El acuerdo aún espera recibir el aval de la Justicia y que se resuelvan ciertos detalles, informó un comunicado de la Universidad de California.
La universidad es el principal integrante de una demanda colectiva presentada contra Andersen por los inversores de Enron. La auditora estaba encargada de verificar las cuentas de la empresa de energía, que quebró tras descubrirse fraudes contables.
El caso del acero se pone cada vez más complejo. Por un lado están las medidas de protección anunciadas en marzo por el presidente George W. Bush, y por el otro, toda una serie de quejas de los siderúrgicos estadounidenses presentadas ante la USITC por supuesto dumping.
Las medidas de salvaguarda comprenden la imposición de tarifas (sobretasas) de entre 8 y 30% a las importaciones de acero, para proteger temporariamente la reestructuración de la industria siderúrgica estadounidense.
La decisión del gobierno de atender el pedido de los principales productores de acero estadounidenses había generado una dura reacción de los socios comerciales de Estados Unidos, con la Unión Europea (UE), Japón y Brasil a la cabeza.
Estos presentaron una demanda ante la OMC respecto a la decisión en sí misma y sobre el principio de las medidas de protección, que se basan en el artículo 201 de la legislación comercial estadounidense.