Después de muchos años de estar latente, finalmente el problema del transporte público amenaza con hacer erupción de un momento a otro, estando de por medio un préstamo de B/.300 millones con el Banco Nacional de Panamá y una huelga que le costaría unos B/.50 millones diarios a la economía nacional.
De acuerdo a Carlos Vélez, Presidente de la Cámara Nacional del Transporte (CANATRA), actualmente los costos de operación del transporte son sumamente elevados y están llevando al sector transporte a una crisis que podría provocar que muchas concesionarias desaparezcan, porque no tendrán la capacidad de brindar un servicio que este de acuerdo con las necesidades de los usuarios.
Para Vélez, en estos momentos la única alternativa que tienen los transportistas para enfrentar los astronómicos costos de operación es un alza en el pasaje.
Sin embargo, sostuvo que la propia presidenta Mireya Moscoso les pidió que le presentaran al Gobierno una serie de alternativas que descartara un ajuste del pasaje a los usuarios .
Ante esta situación, señaló, los transportistas propusieron que se diera una revisión en los precios de las refacciones y el combustible, se regulara las utilidades de las distribuidoras de autobuses y se aprobara una cartera de B/.300 millones a través del Banco Nacional de Panamá, para otorgar préstamos destinados a la compra de las nuevas flotas de autobuses y otras necesidades del sector.
No obstante, este último renglón, al parecer, ha despertado cierta inquietud entre las filas gubernamentales, lideradas por el ministro de Economía y Finanzas, Víctor Juliao, que opinan que es muy riesgoso poner B/.300 millones en manos de un gremio que en el pasado ha dado marcadas pruebas de irresponsabilidad frente a sus compromisos financieros.
De acuerdo a informes obtenidos por