Una multitud de asociaciones y organizaciones no gubrnamentales, opuestos a la mundialización liberal, inauguraron ayer su contracumbre del G8 con la exigencia de que se anule la deuda del Tercer Mundo. "Es injustificable que se mantengan a las poblaciones del Sur en un endeudamiento perpetuo mientras que los países ricos expolian las riquezas", clamó Backy Lozada, de Jubileo Sur, una red implantada en más de 40 países de América Latina, las Antillas, Africa, Asia y el Pacífico.
Los jefes de Estado y de gobierno de los siete países más ricos, además de Rusia, se han convertido junto a la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el principal objetivo de los antimundialización.
Opuestos al liberalismo económico, las asociaciones estiman posible "la llegada de un mundo nuevo".La anulación de la deuda de los países más pobres sería un primer paso, a su juicio. En una movilización sin precedentes, los antimundialización esperan congregar a 100,000 personas en la ciudad portuaria italiana el próximo domingo, jornada culminante de la cumbre oficial.
La tensión creció este lunes en Génova al mismo tiempo que se abría esta "cumbre alternativa".Una carta bomba hirió a un carabinero en una comisaría de la ciudad, anunciaron las autoridades. Otro paquete provocó igualmente heridas graves a dos agentes en Avezzano (centro de Italia).En ambos casos los atentados no fueron reivindicados.
Los dirigentes del G8 "prometieron en Colonia (Alemania), en 1999, anular hasta el 90% de la deuda de 41 países del Tercer Mundo, y sin embargo, la deuda de esos países ha aumentado", fustigó en Génova Eric Toussaint, del comité para la anulación de la deuda del Tercer Mundo (CADTM), con sede en Bruselas. "¡Paren de hacer discursos y anulen la deuda ahora!", será uno de los gritos de esta contracumbre, aseguró Toussaint.
A su juicio, anular el conjunto de la deuda es posible.La deuda ica del Tercer Mundo asciende a "1,5 billones de dólares, en comparación los 750,000 millones de dólares de la deuda pública francesa". El reembolso de la deuda es una "expoliación" y un "círculo vicioso", ya que aumenta la pobreza al incitar nuevos préstamos para sobrevivir, denuncian las asociaciones.
El coste social es desastroso, subraya Christophe Aguiton, de ttac, la organización internacional creada en 1998 en París para solicitar la creación de un impuesto sobre los movimientos de capitales (conocido como "Impuesto Tobin).