Hace unas semanas en Panamá se aumentó el impuesto del cigarrillo en un 100%. Con esta medida, el Gobierno pretende lograr dos grandes objetivos, en mi opinión:
El primer objetivo era obtener una mayor recaudación. Con ello se pretende equilibrar la recaudación o el costo que representa la atención de pacientes enfermos, producto del tabaquismo. El segundo objetivo buscaba reducir la población fumadora, en acuerdo con el Convenio Marco con la Organización Mundial de la Salud. Además prohibía publicidad de cigarrillos, como estrategia de apoyo al segundo objetivo.
Evitar el hábito de fumar es una buena acción, pero sin quitar méritos a la estrategia establecida, ocurrió algo, a mi parecer, que era difícil de prever para quienes conocen el proceso del mercado: el aumento de las ventas de cigarrillos de contrabando.
En el libre mercado, el precio se determina de la valuación final de las valuaciones previas del comprador y vendedor, por el objeto a intercambiar. Estas valuaciones se explican con las leyes de oferta y demanda; la ley de la oferta nos dice que la oferta es directamente proporcional al precio, lo que quiere decir que el precio baja cuando aumenta la oferta. En cambio, la ley de la demanda nos dice que la demanda es proporcional al precio; esto significa que al bajar o aumentar la demanda, también lo hace el precio.
El precio es establecido naturalmente entre el comprador y el vendedor, pero cuando los Gobiernos intervienen este proceso, provocan desequilibrios. El desequilibrio resultante se traduce en sobrante o faltante del objeto a intercambiar.
En el caso de los cigarrillos, existe un sobrante de cigarrillos legales, debido a que el consumidor no puede pagar el precio establecido. Además está existiendo, a mi juicio, un faltante de cigarrillos con precios asequibles; dicho faltante está siendo cubierto por los cigarrillos de contrabando.
Al no poder pagar el precio establecido, las personas siempre buscarán alternativas para satisfacer sus necesidades. Actualmente en la valuación comprador-vendedor de cigarrillos de contrabando, se ha establecido un precio natural. El paquete de cigarrillo de más demanda cuesta B/ 1.50, mientras el de menor demanda llega a costar hasta B/ 1.00.
Los cigarrillos de contrabando no tienen publicidad; sin embargo, me atrevo a manifestar que están siendo más demandados que los cigarrillos legales. El contrabando nunca fue previsto en las estadísticas, pues sólo son números y no pueden medir la acción humana.
Mi conclusión es que el Gobierno estima que no están recibiendo los ingresos pronosticados y mucho menos están ·cuidando la salud de la población, pues ahora se consiguen cigarrillos más baratos que antes.