El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que en la 58ª Reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) que se celebra en Saint Kitts and Navis, Panamá votó a favor de la protección de la ballena.
La posición del Gobierno panameño ha sido la misma que mantuvo el año pasado y responde al compromiso del gobierno de proteger las especies amenazadas.
El Gobierno, que mantiene una política de protección al medio ambiente, emitió en el 2005 la Ley No.13 que declara corredor marítimo para las ballenas las aguas jurisdiccionales de Panamá. Una de las especies que se protegerán ahora es la ballena jorobada que frecuenta el Golfo de Panamá.
En las diferentes votaciones, Panamá votó de la siguiente manera:
Votación secreta: Panamá votó en contra. Solicitud de Japón de poder pescar ballenas en el área de dos comunidades costeras: Panamá votó en contra. Propuesta de Japón de reiniciar la caza de ballena Minke: Panamá votó en contra. Mantener en la agenda el tema protección de cetáceos menores: Panamá votó a favor.
Después lanzó la pelota en Almirante. Por el equipo de la compañía frutera. Eran los tiempos en que a los deportistas no se les pagaba. No era negocio.
Todo eso fue antes de conocer a Berta.
La conoció en el "nido de águilas". En el Instituto Nacional. Era su estudiante.
En los tiempos en que "Katín" Vásquez era subdirector.
Le preguntó al director si un profesor podía casarse con una estudiante. Recuerda que le contestó que le parecía bien. Lo que le parecía mal era esos profesores que sólo querían tener aventuras con sus alumnas.
"La señora Berta es una persona muy especial que se ocupa de todos los detalles y me siento demasiado consentido por ella. Yo soy muy desorganizado y desmemoriado. Ella tiene un instinto para recorrer los cuadros y reconocer qué cuadros tienen calidad".
Llevan 30 años de matrimonio, tienen tres hijos. Los nietos ya vienen en camino. Los hijos son Desiderio Sánchez Jr., Esther Marina Sánchez y Castor Sánchez. Castor Sánchez, en honor al abuelo. A ese padre tan querido de Desiderio, Castor Emiliano Sánchez. El que le enseñó que el de la pintura era un mundo maravilloso. El que marcó su vida para siempre. El que con Isaura Sánchez, su madre, le enseñó al pintor del dolor las primeras palabras.
El resto corrió por cuenta suya.