El Gobierno español aprobó un plan de ahorro energético con 20 medidas, que incluyen la reducción de la velocidad máxima permitida en autopistas, con el objetivo de disminuir en un 5% las importaciones de petróleo ante la subida del crudo por la crisis en los países árabes.
El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, explicó en rueda de prensa que las medidas tendrán un costo de $1.151 millones de $1.607 millones y que con ellas se busca reducir en 28.6 millones los barriles de crudo que España compra al exterior cada año, y en 12.5 millones las toneladas de CO2 que se emiten.
El costo del plan, añadió Sebastián, será sufragado en un 80% por las compañías eléctricas, dentro de la partida de ahorro y eficiencia energética.
Las iniciativas, indicó el ministro, se dividen en tres grupos: transporte y movilidad, edificación, iluminación y consumo eléctrico.
Entre ellas, destaca la que más polémica ha despertado: la reducción de la velocidad máxima en las autopistas y autovías españolas de 120 kilómetros por hora hasta los 110, que tendrá vigor durante cuatro meses, hasta el 30 de junio, cuando se evaluará su continuidad.
Las medidas incluyen también un plan de neumáticos, la renovación del sistema de alumbrado público municipal o el establecimiento de un crédito oficial para Empresas de Servicios Energéticos (ESE).
El Gobierno español aclaró que descarta limitar el acceso del tráfico al centro de las ciudades o reducir la velocidad en algunas calles de 50 a 30 kilómetros porque no se nota en el consumo de energía, así como que se tenga que recurrir a cortes de suministro.
El plan, subrayó Sebastián, responde a una actitud de "responsabilidad y coherencia" ante la escalada del precio del petróleo en las últimas semanas a raíz de los disturbios de Libia, que ha llevado al barril de Brent a rozar los 120 dólares y ha colocado la gasolina en España, por primera vez, por encima de 1.3 euros (1.8 dólares) el litro.
El ministro español de Industria recordó que España tiene una dependencia energética del 75%, mayor que la mayoría de los países europeos, y que cada año se compran 650 millones de barriles.
Insistió en que, pese a que no hay problemas de suministro, el 12% del petróleo que se consume en España viene de Libia y el 30% del gas de Argelia, junto a otras importantes cantidades que pasan por el Canal de Suez.