Apuestan por la economía familiar para reducir la pobreza
La aspiración es que cada familia campesina sea capaz de producir para abastecer su propia mesa de leche, carne, huevos, frutas, verduras y cereales, y a mediano plazo establecer mercados locales y exportar esos productos, según el proyecto.
La entrega de vacas, aves de corral, semillas y frutales es parte de un programa que el Gobierno de Nicaragua dirige, sobre todo a la mujer rural, para reducir la desnutrición y combatir los altos niveles de pobreza.
El modelo, basado en el fomento de una economía familiar sostenible que garantice la seguridad alimentaria, tiene uno de sus pilares en la entrega de un "bono productivo alimentario" por valor de 2.000 dólares, dentro del programa Hambre Cero, proyecto insignia del Gobierno del presidente Daniel Ortega.
Ese bono incluye la entrega de una vaca y una cerda, ambas preñadas, seis aves de corral (cinco gallinas y un gallo), semillas, plantas de frutales y árboles forestales, así como una línea de crédito y un biodigestor para convertir desechos orgánicos en energía, entre otros productos.
Otros elementos del programa, dirigido principalmente a las mujeres que viven en aldeas rurales, donde campea la extrema pobreza, son la alimentación de los niños que acuden a la escuela y el pago de dinero por trabajos que redundan en el bien comunitario.
"Este es un modelo que nace en la casa, en la familia y se expande en las comunidades", explicó Guillermo González, exasesor para asuntos sociales de la Presidencia y que este mes mostró la aplicación del programa en zonas pobres del país a la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Ertharin Cousin.