Economía

Aranceles acaban con la producción de sal


La producción de sal en la provincia de Coclé, específicamente en el área de Aguadulce, es una actividad que se ha practicado desde tiempos inmemoriables, pero a causa de la modernización de la economía, está condenada desaparecer.
La rebaja arancelaria del 90 por ciento al 16 por ciento y la importación de sal colombiana ha traído, según estudios socioeconómicos del Ministerio de Comercio e Industrias de Coclé, pérdidas que ascienden a las 38 mil balboas, es decir 28 centavos por quintal, lo que también afecta en un 50 por ciento el empleo.
ANTECEDENTES
El libro "Las Salinas de Aguadulce", escrito por el aguadulceño Nicolás Acuña, Q., recoge la historia de las salinas, igual que la vida y años de intensos trabajos de hombres que se dedicaban a esta actividad.
Señala Acuña, quien también fue salinero por varios años, que antes de los tiempos de la conquista, la explotación de este recurso natural era un medio comercial en esta región.
En aquellos tiempos las tribus aborígenes establecidas en estas tierras, realizaban con indígenas de otras partes del país trueques tomando como base la sal de la región por el cambio de otros productos.
Cuando los españoles llegaron a estas tierras y vieron la sal que se producía en las albinas quedaron asombrados, ya que "era tan blanca como la nieve y tan salada y de tan buen grano como la mejor que hay en Castilla".
A medida que fueron poblando estas tierras, los indígenas se desplazaban hacia las montañas, pero aún así no dejaron de ir a recoger sal, que requerían para suplir sus necesidades durante el inverno.
Hasta aquel entonces los métodos de producción de sal consistían en abrir huecos a orillas de los esteros donde el agua marina era retenida y la acción del tiempo y el sol quemante se encargaban de hacerlas cristalizar.
Este método de extracción no cambió hasta el año de 1870 cuando un señor llamado Manuel María Campos, comúnmente conocido como Martín Campos, herrero, constructor de barcos, introdujo el "Sistema de Tercios" en las salinas.
El método de Campos consistía en abrir una especie de zanjas largas que cercaban la salina y el agua que retenía alimentaba los destajos durante un mes; ese mismo sistema que se utilizó hasta el año pasado; mejoró los trabajos que se hacían, antes manuales; y constituyó la creación de nuevas salinas.
De allí nace la necesidad de mejorar el sistema de acarreos; primero a caballo; luego por medio de carretas que transportaban la sal cruda de Aguadulce al puerto y de allí era enviada por barco hacia la capital de la República.
Los pobladores aguadulceños que en su mayoría se dedicaban a estas labores, ya que era su único medio de subsistencia en aquel tiempo, juntos construyeron la carretera que conduce a estas salinas para facilitar su libre tránsito al lugar.
Cabe señalar que los salineros, durante los meses de trabajo se mudaban hacia las salinas construyendo allí sus pequeñas casas, en el cual habitaban durante toda la estación seca, tiempo en que se realizaba la zafra, hasta que se presentaran los primeros aguaceros indicios del invierno.
El salinero en los años de 1936 pasaba por situaciones difíciles, ya que los costos por producción eran tan bajos que les imposibilitaban solventar sus necesidades.
Estos intentaron formar un sindicato de salineros, el cual más tarde fracasó; pero no fue hasta el año de 1968, que nace la Cooperativa Salinera de Servicios Múltiples, Marín Campos. R.L., la cual se dedicó a la producción de sal cruda para entregársela al Estado.
En aquel entonces el Banco Agropecuario e Industrial, hoy Instituto de Mercadeo Agropecuario- IMA, se encargó por muchos años de controlar, recibir, almacenar, ensacar y despachar en venta esta materia prima.
Además esta asignaba anualmente la cuota de producción de los salineros y pagaba el producto entregado de acuerdo a sus condiciones financieras.
Para los años de 1932, la Cooperativa Marín Campos introdujo un proyecto piloto para mejorar las ténicas de producción el cual consistía en ensayar la producción de sal en plásticos, en verano y camarones en invierno.
Más tarde el IMA, viendo que esta actividad no cubría sus intrereses, decide abandonarla y pasa el manejo de la producción salinas a la cooperativa.
Desde entonces, en Aguadulce se lograron grandes cambios favorables, en el ámbito económico, ya que esta corporación se convirtió en el primer tributador de los impuestos municipales en este distrito, por encima de empresas multimillonarias.
A causa de la apertura de los mercados de los países al libre comercio internacional, Panamá no puede competir con estos grandes productores de sal como Colombia porque le ha resultado difícil cambiar sus técnicas de cosechas y su elevado costo de producción.
Según el Presidente de esta cooperativa, Alvaro Tejera, desde que se importó sal extranjera, la economía de esta empresa fue disminuyendo.
De acuerdo a informes del MICI de Coclé, se importaron el país 14 mil toneladas métricas de sal, en los dos últimos años, trayendo como consecuencia el 58 por ciento de pérdidas a Martín Campos.
Alvaro Tejera indicó que debido a la importación de sal, los depósitos de Marín Campos han quedado repletos del grano crudo, de la última zafra, haciendo un total de 170 mil quintales, lo cual se calcula que abastece el mercado por 18 meses.
Otro que ve perjudicado sus ingresos económicos es el Municipio de Aguadulce.
El Representante del corregimiento de Aguadulce, Alonso Nieto, señaló que para el año 1998 el municipio obtuvo pérdidas en aportaciones de la cooperativa por alrededor de 7 mil balboas. A raíz de esto, sostuvo que el impuesto para este año será nulo, ya que no habrá producción.
Pero quienes se verán mayormente afectados, serán las familias que se dedicaban a esta actividad, ya que de acuerdo a informes socioeconómicos, en la zafra del año pasado los salineros dejaron de recibir de lo que la cooperativa les paga 59,439 dólares.
Sin embargo, los salineros pagan un impuesto al Municipio de cuatro centavos el quintal, el cual no es compensado, ya que ellos asumen esa pérdida.
Hasta el momento, explica Tejera, se asignará a estos trabajadores cien balboas mensuales con los excedentes que tiene la cooperativa.
La cooperativa busca nuevos horizontes con la producción de camarones, frente a las grandes pérdidas que han sufrido recientemente, con la producción de sal.
Actualmente, esta actividad es un negocio rentable, por lo que la cooperativa en estos momentos, señala Tejera, está haciendo todos los estudios técnicos para un programa de reconversión por etapas, la cual ya se ha iniciado lográndose una producción significativa que le ha dejado dividendos cercanos a los 400 mil balboas.
Sin embargo, si los aranceles vuelven a subir por lo menos al 81 por ciento como lo ha solicitado la Marín Campos y los precios vuelven a ser competitivos, existe la posibilidad de que se vuelva a incursionar en la producción salinera en Aguadulce.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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