El ministro de Agricultura argentino, Marcelo Regúnaga, fue quien asumió ayer la posición más fuerte contra los subsidios agrícolas, tema central de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en esta reunión de Qatar. Regúnaga calificó de "inaceptable" la posibilidad de que se debilite el proyecto de declaración final de la conferencia en lo que respecta a la eliminación de esos subsidios.
La presión de la Unión Europea, seguida de Suiza, el Japón y Noruega, para condicionar y limitar en todo lo posible ese compromiso, se hizo sentir en estas últimas jornadas generando irritación en Argentina y otros países que son productores líderes de materias primas agrícolas.
Según el funcionario argentino, de Doha debe salir "un mandato para reducir en breve plazo cualquier medida de apoyo (agrícola) que distorsione tanto la producción como el comercio". Añadió que temas como la protección del medio ambiente o de los consumidores no pueden utilizarse para mediatizar esos compromisos como pretenden los europeos o Japón, cuya postura calificó de "inflexible".
La posición de EE.UU. es intermedia, por cuanto si bien apoyan la eliminación de subsidios agrícolas están más preocupados por la imposición de derechos de propiedad intelectual en particular respecto de las patentes farmacéuticas y la polémica que mantienen con países como Brasil e India.
En el caso de Argentina, dijo Regúnaga, "una liberalización total del comercio puede mejorar en unos 5.500 millones de dólares nuestras exportaciones, lo que significa aumentar en un 50% nuestra exportación actual de productos agrícolas".
Mientras tanto no faltaron agitaciones, en torno a la cumbre comercial. En las calles de Doha tuvieron lugar protestas pacíficas de opositores a la globalización, entre los que se encontraban representantes de 380 organizaciones no guber namentales (ONGs) autorizadas a entrar en el país. Los manifestantes antiglobalización exigen, entre otras cosas, que se piense primero en las personas y después en el beneficio. Greenpeace dijo que el comisario de Comercio de la Unión Europea, Pascal Lamy, visitará el barco que esta ONG tiene en Doha, el "Rainbow Warrier", y responderá a preguntas de activistas y periodistas. Los manifestantes antiglobalización llevaron a cabo su protesta en forma de representaciones teatrales en clave de comedia. Las autoridades de Qatar habían prohibido las manifestaciones callejeras para evitar revueltas violentas como las ocurridas en 1999.