El vicepresidente argentino, Daniel Scioli, pidió ayer en Hamburgo “comprensión” a los acreedores de su país y anunció que el gobierno de Argentina cursó invitaciones a 12 bancos de inversión para asistirlo en la implementación del canje de la deuda.
Hablando ante más de 500 invitados especiales, entre empresarios, banqueros y funcionarios gubernamentales alemanes, reunidos en el banquete anual de la Sociedad Iberoamérica, Scioli dijo que el gobierno argentino envió “invitaciones a doce bancos de inversión líderes en colocación de deuda en los mercados internacionales” para asistirlo en lo que calificó de “paso fundamental para instrumentar el canje de la deuda”.
“Se piensa en un ajuste del tipo de cambio que se moverá en línea con una inflación que se situará en un 26% como promedio (para 2004), porcentaje menor al que de este año”, que el Gobierno ha calculado cerrará entre un 30 y 35%.
Representantes empresariales han señalado que el control de cambios supuestamente estrangula la ya alicaída economía venezolana, que el año pasado cayó en un 8.9% y en el primer semestre de este año un 18.5%, arrastrada por las secuelas del paro opositor de 63 días, según el emisor Banco Central de Venezuela.
Líderes de la oposición como la presidenta de la patronal Fedecámaras, Albis Muñoz, han dicho que el control de cambios es una “retaliación” del Gobierno porque la cúpula empresarial impulsó el paro de 63 días, entre diciembre y febrero pasado, que intentó presionar a Chávez para que renunciara a la Presidencia. Esa huelga generó pérdidas al país superiores a los 10.000 millones de dólares, según el Ministerio de Finanzas.