El Gobierno argentino espera que el FMI responda cuanto antes al borrador de carta de intención que le giró la semana pasada, pero discrepancias surgidas con bancos y empresas privatizadas pueden entorpecer el acuerdo que el país necesita para no incurrir en una moratoria total de la deuda. "Esperamos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) devuelva el borrador con los comentarios que correspondan y seguir las conversaciones", reveló este ayer a la AFP un funcionario del ministerio de Economía que pidió reserva de identidad.
El Gobierno en retirada del presidente Eduardo Duhalde está procurando un certificado de buena conducta del FMI, sin esperanzas de obtener fondos frescos, sino evitar un cese de pagos de la deuda multilateral de casi 29.000 millones de dólares.
El grueso de la deuda consolidada en bonos, por unos 70,000 millones de dólares, está en cese de pagos desde diciembre pasado, pero el objetivo del ministro de Economía, Roberto Lavagna, es negociar una refinanciación inmediatamente después de firmar un acuerdo con la entidad financiera.