EN LOS próximos meses el registro marítimo panameño podría encallar si las autoridades no ratifican el Convenio de Trabajo Marítimo que aprobó la Organización Marítima Internacional (OIT) el año pasado.
Durante una reunión realizada ayer entre una delegación de la OIT, la Autoridad Marítima de Panamá y gremios de marinos, la secretaria de la International Shipping Federation (ISF), Natalie Wiseman, señaló que es importante que Panamá apruebe el nuevo tratado, o de lo contrario, tendrán que analizar otras alternativas.
Las palabras de Wiseman representa un peligro para Panamá, tomando en cuenta que la ISF agrupa a 7, 000 buques de los 10, 500 que usan el tricolor nacional.
Esta cantidad representa el 67% de la marina mercante panameña, que aporta cerca de 60 millones de dólares al fisco.
Fuentes que participaron en la reunión indicaron que Wiseman reaccionó de esta manera ante los señalamientos de las autoridades panameñas de que todavía no están preparadas para aprobar el documento, conocido como "Convenio refundido sobre el trabajo del mar".
La preocupación de la secretaria de la ISF nace del hecho de que aquellos buques inscritos en países que no hayan ratificado el convenio serán retenidos en los puertos para verificar si cumplen con las normas mínimas para trabajar en ellos.
Cualquier demora en la entrega de la carga representa pérdidas para los armadores, señaló Wiseman.
Por su parte, Cleopatra Doumbia-Henry, directora del Departamento de Normas Internacionales del Trabajo quien encabezó la delegación de la OIT, señaló que esperan que Panamá sea uno de los primeros en aprobar el documento, debido a que 4, 000 marinos trabajan en la marina mercante panameña.
Esto representa el 20% de los marinos que trabajan en la flota mundial que alcanza el millón de trabajadores.
Doumbia-Henry explicó que durante su visita de tres días sintió que existe el compromiso del Gobierno de aprobar el nuevo documento que establece condiciones mínima para trabajar en los buques.
Entre estas condiciones está el establecimiento de jornadas dignas de trabajo, las cuales no deben pasar de las 12 horas. Esta disposición busca evitar que los marinos trabajen hasta 20 horas diarias como ocurre en algunos casos.
También se establece que el personal a bordo tenga la capacitación adecuada para enfrentar los retos del mar.
Dentro de la delegación de la OIT también estaba Antonio Rodríguez, secretario regional de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte, quien considera que uno de los objetivos de las autoridades debe ser incrementar la presencia de marinos panameños dentro de su registro.
Del total de 400 mil marinos inscritos bajo el pabellón nacional, solo 500 son panameños, lo que representa un 0, 1%, cantidad que fue calificada como ridícula por Rodríguez.
No obstante, Ernesto Ayarza, presidente de la Asociación Panameña de Oficiales de Marina, indicó que durante la formación de los marinos se les inculca una mentalidad para solo trabajar en el Canal y no para laborar en alta mar.
Añadió que ellos apoyan la aprobación del código refundido, pero temen que la burocracia haga lento este proceso.
De incrementarse la presencia de marinos panameños no solo se reduciría el desempleo en el país, sino que estos trabajadores cotizarían en la Caja del Seguro Social, lo que no pasa en la actualidad.
Luego de la reunión de ayer se acordó poner en marcha este mismo mes un plan de acción para revisar la legislación panameña, y así adecuarla al nuevo convenio.
La revisión se centrará en los aspectos administrativos, legales y de operación.
Aunque la OIT dio un plazo de un año para revisar la legislación nacional, miembros de este organismo internacional regresarán a Panamá en nueve meses para comprobar cuánto se ha avanzado.