Durante décadas el comportamiento cíclico de nuestra economía ha puesto en evidencia un agotamiento en el patrón y trayectoria del crecimiento sectorial, caracterizado por bajas tasas del PIB en algunas actividades y ramas. Por otro lado, el desarrollo desarticulado de los sectores permite observar una poca contribución de los mismos al valor agregado nacional.
Para la economía nacional uno de los aspectos más importantes en el desarrollo lo constituye el balance en la estructura y los factores determinantes del crecimiento de los sectores y ramas productivas. Así de esta forma la denominada frontera de posibilidades de producción del país no solo se ampliaría, sino que en su estructura se reflejaría un efecto articulado de los sectores productivo y empresarial, ampliando y diversificando nuestra oferta exportable.
En los últimos años, las cifras indican que son escasos los sectores que han logrado algún tipo de articulación efectiva, de hecho –en el sector servicios- solo en algunos de estos, como los servicios destinados al mercado internacional, se observan algunas actividades articuladas como en el caso de los servicios marítimos y ciertos negocios en las áreas ribereñas del Canal de Panamá además de los servicios portuarios. Esta situación pretende revertirse con el Plan Estratégico Nacional 2010-2014, documento gubernamental que constituye una hoja de ruta para desarrollar nuevos sectores, y fundamentalmente, el Plan busca articular las actividades agrícolas y manufactureras en torno al sector logístico, un sector de fuerte crecimiento basado en actividades sostenibles.