Las aseguradoras de bonos municipales de Estados Unidos como MBIA Inc. y Ambac Financial Group Inc. llegaron a vivir buenos tiempos.
Durante años, obtuvieron algunos de los mayores márgenes sobre beneficios de todos los sectores de la economía, asegurando las emisiones de deuda de estados y ciudades para la construcción de carreteras, escuelas y parques de bomberos.
Durante los últimos cinco años, el margen de beneficios en promedio de MBIA fue del 39%, más de cuatro veces la media del índice Standard & Poor's 500, según datos compilados por Bloomberg.
El margen medio sobre ganancias de Ambac fue del 48%.
Los buenos tiempos se han acabado, y el culpable no son los bonos municipales de Estados Unidos sino la deuda ``subprime'' o de hipotecas de alto riesgo. Algunas de las mayores aseguradoras de bonos se enfrentan a potenciales reclamaciones que podrían consumir todo su capital. Las cotizaciones de sus acciones se han desplomado y las agencias de calificación crediticia están escudriñando su nivel de solvencia, de AAA.
Ambac se convirtió en la primera aseguradora en perder su calificación de triple A cuando Fitch Ratings la rebajó a AA el 18 de enero.
En momentos en que los principales participantes de los mercados están distraídos con las tribulaciones ``subprime'', Berkshire Hathaway Inc, del inversor multimillonario Warren Buffett, está creciendo en su negocio básico de asegurar bonos en el mercado municipal de deuda, que mueve $2,6 billones.
``El bueno, sólido y anticuado pero rentable negocio podría gravitar sobre Berkshire Hathaway,'' dice Mark Adelson, de Adelson & Jacob Consulting LLC, una firma de Nueva York que asesora sobre el mercado de productos estructurados.
``Ese era el ancla de los aseguradores de bonos; eso es lo que se veía a través de ellos''. La crisis ha estado fraguándose durante seis años, desde que las aseguradoras descubrieron las CDO (obligaciones garantizadas con un fondo de deuda). Esos instrumentos --una parte de las finanzas conocida como estructurados financieros-- fueron creados en Wall Street para empaquetar activos como bonos hipotecarios y préstamos de compras apalancadas en forma de nueva deuda, para vender entre los inversores institucionales. Hipotecas de alto riesgo. Atraídos por las altas calificaciones de Standard & Poor's, Moody's Investors Service y Fitch y por las lucrativas primas, las aseguradoras decidieron pagar a los tenedores de CDO --muchos de ellos eran los bancos que habían creado los instrumentos-- en el supuesto de una suspensión de pagos. Las aseguradoras respaldaron $127.000 millones de CDO cuyo pago dependía en parte de que se pagaran las hipotecas de alto riesgo.