La economía de Estados Unidos saldrá de su recesión a comienzos del 2002 con o sin la aprobación de un paquete de estímulo económico por parte del Congreso, dijeron varios analistas. Sin embargo, la recuperación será menos vigorosa y con un mayor costo de lo esperado en términos de puestos de trabajo, agregaron.
La semana pasada, la iniciativa del gobierno del presidente, George W. Bush, para que el Congreso aprobara un paquete de medidas por entre 75,000 millones y 100,000 millones de dólares se derrumbó en medio de acusaciones y discusiones sobre si lo más útil era un aumento del gasto público o recortes de impuestos.
La probabilidad de que el paquete reviva pronto parece remota, ya que el Congreso no tiene previsto reiniciar la actividad sino hasta el 23 de enero.
Pero el luto por la postergación del estímulo fiscal fue limitado. Entre otras cosas, el paquete podría haber impulsado la demanda por medio de una serie de medidas, como la depreciación acelerada de las compras de equipos y reembolsos impositivos para estadounidenses de bajos recursos.
La Casa Blanca misma trató de poner su mejor rostro ante la incapacidad de alcanzar un acuerdo con los legisladores e incluso el secretario del Tesoro, Paul O"Neill, trató sin éxito de persuadir a los legisladores de que un estímulo fiscal era necesario para volver a encarrilar a la economía.