El presidente de México, Vicente Fox, aseguró ayer que la empresa estatal Pemex "no está ni estará en venta", en respuesta a la propuesta de legisladores estadounidenses de negociar un acuerdo migratorio a cambio de la privatización de la compañía.
Durante la presentación del proyecto de licitación de la refinería "Lázaro Cárdenas", que requerirá una inversión de 1,632 millones de dólares, el presidente enfatizó que "Pemex forma parte de la economía y la historia de México" y pertenece a todos los mexicanos.
Fox agregó que Petróleos Mexicanos (Pemex), una de las 10 primeras productoras de crudo del mundo, es también "una empresa de clase mundial" que seguirá siendo netamente mexicana y que continuará impulsando el crecimiento económico del país.
El presidente hizo estas declaraciones en referencia a la iniciativa aprobada por un comité de la Cámara de Representantes de EU que propone la firma de un acuerdo migratorio entre ambos países a cambio de que México abra Pemex a las inversiones extranjeras. La postura de Fox ya había sido adelantada ayer por la oficina de la Presidencia, que en un comunicado afirmó que "no se privatizará ni se venderá Pemex".
Presidencia admitió que el pacto migratorio ha sido una prioridad de la actual administración, pero aclaró que "de ninguna manera se aceptará negociar dicho acuerdo a cambio de la apertura de Pemex a inversionistas extranjeros".
Además del Gobierno mexicano, numerosos líderes políticos, empresariales y religiosos han criticado en los últimos días la propuesta de los legisladores estadounidenses, impulsada por el republicano Cass Ballenger.
Durante la presentación del proyecto de "Lázaro Cárdenas", se manifestaron también contra la iniciativa la presidenta de la Cámara Nacional de Industria de la Transformación, Yeidckol Polenvsky, y el secretario general del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps.