El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, deberá centrar sus energías en rescatar la precaria economía del país para no repetir el error que le costó la reelección a su padre, el ex presidente George Bush, según sus principales asesores.
Los líderes republicanos del Congreso temen que la falta de reacción de Bush ante la debilidad de la economía estadounidense repercuta sobre las elecciones para la renovación de los 435 escaños de la Cámara Baja en las elecciones de noviembre del 2002. Según publicó ayer "The Washington Post", idéntica preocupación existe entre los asesores de la Casa Blanca, que trabajan para que Bush cambie de estrategia y conceda prioridad a los asuntos económicos, en lugar de centrarse en otros aspectos de su agenda doméstica.
El diario también recogía las críticas realizadas por al menos una docena de destacados políticos republicanos que asistieron esta semana a una cena privada en Washington. El mensaje en esa ocasión fue claro: si el presidente no cambia su estrategia y no adopta pasos concretos para reavivar la economía, corre el riesgo de repetir los errores cometidos por el gobierno de su padre George Bush (1989-1993).
Al respecto, el líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Dick Armey, de Texas, dijo hoy a la cadena de televisión "NBC", que Bush espera que su reducción impositiva de 1,35 billones de dólares estimule la débil economía nacional. Armey manifestó que el mandatario respalda también una reducción impositiva a las ganancias del capital. Bush expresó el pasado viernes su preocupación por el índice de desempleo de EU, que subió en agosto pasado cuatro décimas, hasta el 4,9%, el nivel más alto de los últimos cuatro años.