Cuando mires que pasa un Rolls Royce, quítate el sombrero: "ahí va un hombre superior". Así calificaba el escritor Germán Arciniegas el sentimiento popular existente hace 77 años en Colombia, pero que podemos hacer extensivo al mundo entero.
Con su magistral voz literaria, Arciniegas explicaba que "jamás máquina alguna ha producido una transformación tan profunda como el automóvil. La sensación de dominio sobre el espacio y el tiempo que deja el fenómeno mecánico de oprimir un pedal y dirigir un dócil volante para arrancar de un punto y cruzar con toda rapidez por las llanuras, es algo que ha entusiasmado a todos los que sienten la necesidad de dominar el pesado rodaje de la naturaleza". ("El automóvil", El Ensayo Hispanoamericano del Siglo XX, John Skirius compilador. Fondo de Cultura Económica, México. Tercera edición: 1994)
Es indudable que tal sentimiento y transformación humanos sustentan la razón de porqué seguimos atados al timón vehicular y buena parte de la dificultad mundial para salir del encierro en que nos mantienen el petróleo y sus derivados.
Porque desde octubre de 1973, cuando las naciones árabes impusieron un embargo de seis meses a las exportaciones petroleras a Estados Unidos y que afectó al mundo entero, se habló de la necesidad de reducir, sino eliminar, la dependencia del petróleo y muy especialmente de las gasolinas para autos. Pero poco tardó el entusiasmo.
Porque de los 6 mil millones y medio de habitantes del planeta, una tercera parte disfrutamos del tipo de demanda energética que consideramos habitual, entre ello el transportarnos en un vehículo que utiliza como combustible, y con gran intensidad, algún derivado del petróleo.
Aunque muy pocos sean Rolls Royce, lo cierto es que entre todos nos encargamos de comprar los 69 millones de vehículos que se producen y venden cada año en el mundo.
Aquí mismo en Panamá solamente el 20 por ciento, según cifras oficiales divulgadas por el presidente Martín Torrijos, tiene en el caminar su modo principal de traslado físico. Porque el resto nos trasladamos en algún tipo de transporte, principalmente en los 400 mil vehículos que apenas movilizan el 10.6% de nosotros, mientras que 2 mil buses trasportan el 50.3 %. En otras palabras, uno de cada diez de nosotros viaja solito en su auto, mientras cinco lo hacen en autobús.
Y solamente en Estados Unidos dos terceras partes del petróleo que se consume van al sector transporte, en particular hacia los tanques de gasolina de los 250 millones de automóviles y camiones de ese país.
Autos de "libertad".
- Aún se recuerdan las palabras del ex presidente George Bush padre apoyando la tecnología híbrida como un paso hacia el objetivo de un "automóvil de la libertad" impulsado por hidrógeno de combustión limpia. Esta tecnología emplea avanzadas capacidades eléctricas y de combustión.
En aquella ocasión se anunció que la General Motors sacaría al mercado dos camionetas pick up híbridas y que para 2006 ofrecería otras 10. En el 2005 se prometió que la Ford comenzaría a construir una versión híbrida de su vehículo deportivo utilitario Escape a finales de año.
Pero lo cierto del caso es que, en general, las cosas no han caminado como se anunciaba hace 35 años en medio del embargo petrolero.
El Toyota Prius, que arrancó hace una década como "un riesgoso experimento en tecnología verde", según nos cuenta la Prensa Asociada, este año se convirtió en el primer auto híbrido --de gas y electricidad-- en alcanzar la marca de un millón de autos vendidos. (1.028.000 vendidos globalmente al terminar abril, pero cerca de 592 mil fueron vendidos en Estados Unidos y Canadá y 315 mil en Japón).
La versión más reciente del Prius recorre 48 millas por galón (20 kilómetros por litro) en ciudad y 45 millas por galón en carretera (19 kilómetros por litro). Contrario a los carros estándar, los híbridos generalmente son más eficientes en el gasto de combustible mientras funcionan en ciudad.
Lentos cambios.- Pero sí han cambiado algunas cosas. Por ejemplo, uno de cada cinco carros que se vendieron en abril en Estados Unidos es compacto o subcompacto, "pequeño" en una palabra. Poco más de una década atrás, cuando los "SUV" ("sport utility vehicle") estaban en el pico de su popularidad, solamente uno de cada ocho carros vendidos era un auto pequeño.
En otro "por primera vez" la popularidad de los carros con cuatro cilindros superó a los de ocho cámaras de combustión, según la firma de investigación J.D. Power & Associates.
La venta del Yaris aumentó en un 46% y el Honda Fit tuvo un mes record. El Focus de la Ford creció en ventas un 36 % en abril comparado con el año anterior. Todos estos modelos corren a 30 millas por galón en carretera.
La verdad es que todo esto no es muy diferente a lo sucedido en la década de los setenta. Pero con los actuales precios de los combustibles y la expectativa de que seguirán así por varios años, los ejecutivos de la industria reconocen que el cambio verdaderamente llegó.
La Nissan Motor Company planea vender un carro eléctrico en los Estados Unidos y Japón para el 2010 y, dos años más tarde, dice su presidente ejecutivo Carlos Ghosn, tendrá una línea de autos eléctrica disponible globalmente.
Como vemos, seguirá el canto de Arciniegas. Solo que ahora, "bajo este pabellón de encanto" el motorista se infantiliza