Adoptar políticas fiscales prudentes, tendientes a la reducción de la deuda pública, el mejoramiento de la educación y el fortalecimiento de la supervisión bancaria, fueron algunas recomendaciones dadas a Panamá por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Además, que se incluyan las instituciones que funcionan como bancos, tal es el caso de las grandes cooperativas en el ámbito regulatorio de la Superintendencia de Bancos, expresó Corinne Deléchat, jefa de esta misión para Panamá.
También hay que robustecer la red de seguridad del sector financiero para que pueda resistir cualquier choque externo, aseguró la experta durante la presentación del tercer informe sobre las “Perspectivas económicas regionales para Centroamérica, Panamá y República Dominicana”.
En ese sentido, Panamá es una economía dolarizada que no posee un prestamista de última instancia, entonces las autoridades deben pensar en desarrollar un mecanismo que proteja la salud del sistema, enfatizó Deléchat.
En respuesta a los comentarios de la delegada del FMI, el viceministro de Economía, Dulcidio De La Guardia, dijo que el Estado tiene bastante adelantado el proyecto de ley para mejorar el mercado de valores, al igual que se está preparando un marco regulatorio mejorado para supervisar a las cooperativas.
Luis Cubeddu, subdirector de la división de estudios regionales del FMI, señaló que, a pesar de que las condiciones financieras se prevén favorables para la región, no se contempla una pronta reducción de las principales materias primas como lo son el petróleo, acero y los alimentos.